<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248</id><updated>2012-03-16T20:05:38.109-07:00</updated><category term='cosa &apos;e mandinga'/><category term='Sexos opuestos'/><category term='Juegos de Infancia'/><title type='text'>Veredas rotas... escritos jamás impensables</title><subtitle type='html'>Nada está ya definitivamente escrito ni pensado, nada es puramente original. Sólo que a veces es bueno recordarlo, repensarlo, reescribirlo. Entonces paseamos por la calle, y entre las grietas conocidas de memoria asoma la experiencia como ese yuyito que surge detrás de la baldosa. Algo nos desordena y por un segundo nos detenemos a pensar sobre lo ya visto una y otra vez. Un breve paseo... por las veredas rotas...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>24</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-1815474340642265319</id><published>2010-12-04T15:31:00.000-08:00</published><updated>2010-12-04T15:32:43.119-08:00</updated><title type='text'>Manual para sobrevivir a fin de año</title><content type='html'>Si saliste a comprarte ropa y te encontraste con que todos los negocios venden guirnaldas y luces para el arbolito, tuviste que revisar el calendario, y recién ahí, papa-moscas, te diste cuenta de que “Estamos a fin de año!”; si te irrita empezar a cruzarte con esos falsos Papá Noél que insisten con su jo jo jo, y se visten con ropa tan ridícula como abrigada a pesar del calor (quien quiera profundizar este tema, puede revisar mi artículo sobre la inexistencia de este señor, más abajo en este blog); si de pronto te encontrás un viernes a la noche en una cena con gente que no sabe nada de vos (ni vos de ellos); si tu cansancio se mezcla con la extraña excitación del entorno y eso produce una irreprimible irritación, escuchame: no mates a nadie, no cometas locuras, no intentes suicidarte, no te la agarres con el colectivero que te frena siempre a diez metros del cordón ni con el auto que se caga en la prioridad del peatón. Hay salida. Si seguís gran parte de los consejos que te voy a dar, es posible que sobrevivas (y hasta tal vez disfrutes) del “problemático y febril” fin de año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que hay que recordar, es que el mundo no explota. Más allá de la proximidad de las vacaciones, la mayoría de las cosas no cambian. La humanidad continúa en vigencia año tras año, haciendo globalmente las mismas pelotudeces. Hubo esperanza en el resto de los planetas de que esta nefasta especie desapareciera en 2001, pero terminó siendo un chantaje más de la misma humanidad. Aparentemente, nadie en todo el universo está muy interesado en que desaparezcamos. Sólo EEUU, pero se sabe que necesitan del resto del mundo para seguir siendo el primero (sino miren esa película en la que cuentan lo que pasaría en el imperio sin mexicanos que vendan perros calientes en la calle ni que limpien los vidrios. El país colapsa!). Así que yo diría que en ese sentido no tenemos mucho de qué preocuparnos.&lt;br /&gt;Descartada la cuestión del “fin del mundo”, pasemos a la idea más humilde y concreta del “fin de ciclo”. Para dar mi consejo sobre este punto les referiré una historia.&lt;br /&gt;Hace unos pocos días, tomando una de esas cervezas cuyo burbujeo conduce inevitablemente a la reflexión metafísica, conversábamos con una amiga sobre esta cuasi imposición del “balance de fin de año”. En un ritual casi catártico, las dos descubrimos que la hipótesis del “mal año” (perdón por el abuso de comillas, gente!) era completamente caduca, porque el balance nos venía dando pérdida desde hace varios años, y el buen año había quedado sepultado en un viaje de egresados, o en cuarto grado, cuando nos parecía que los chips de la primera comunión eran realmente lo mejor de nuestras vidas. Gente, no quiero obligar a nadie. Sé que esto del balance entretiene a muchos y hay quienes aprovechan esto para lloriquear un poco al estilo Andrea del Boca y ligarse unos mimos. Nomás aclaro que a los que la listita les viene dando en rojo desde hace un buen tiempo, adhieran a la CAMPAÑA N° 1 POR UN FIN DE AÑO SIN BALANCES. Creemos que es sana, y que cuando se llega a la meseta de la vida, y antes de empezar a caer en picada, es apropiado dejar de bajonearnos justo a fin de año, cuando la vida por fin nos da una excusa para ponernos en pedo día por medio, para cancelar cenas molestas porque “justo ese día tengo otra cena”, y para soñar con irnos al Caribe, aunque finalmente terminemos en la pelopincho de un amigo.&lt;br /&gt;Despejada esta segunda e importantísima cuestión, pasaremos a las minucias mismas del fin de año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el facebook y el facebutt están de moda, vamos a  hacer una aclaración de los que nos gusta y lo que no nos gusta, pa hacerme la moderna y de paso pa agilizar un poco la cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos gusta:&lt;br /&gt;• Aprovechar para decir que queremos a quienes realmente queremos, y nos bancaron todo el año, o un mes, o un día, o todos los años menos el que pasó.&lt;br /&gt;• Hacer un regalito a la gente que queremos, y si no tenemos guita, usar la expresión “No tengo un sope”, que siempre es efectiva porque no sólo da cuenta de nuestra inferioridad económica, sino también de nuestra incapacidad de decirlo al derecho.&lt;br /&gt;• Hacer planes basados en nuestros deseos, tanto para despedir el año transitado, como para recibir al venidero.&lt;br /&gt;• Programar de antemano fiestas antes y después de las cenas navideñas (por lo general invadidas de niños) y findeañeras.&lt;br /&gt;• Recibir al año próximo sin expectativas, y evitando esa frase traicionera de que “se va todo lo malo y viene todo lo bueno”, excepto que estemos pasando año nuevo con el mago Merlín o con el Hada Madrina. En ese caso, cópense e invítenme a mí también, que siempre quise saber por qué se ortivó con la Cenicienta y le dijo “Hasta las doce” la noche más importante de su vida.&lt;br /&gt;• Agarrarse una buena curda, bailar, cantar de alegría y abrazar a quién se nos cante por una noche.&lt;br /&gt;• Aprovechar el pedo para hacer insospechadas confesiones que al otro día nadie recordará (en mi caso debería dejar este comportamiento sólo para fin de año, lo que mejoraría mi imagen notablemente).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos gusta:&lt;br /&gt;• Hacer regalos por compromiso, y terminar diciendo “No tengo un sope” después de navidad y antes de año nuevo.&lt;br /&gt;• Hacer cosas por obligación, justificando el capricho de parientes tiranos que ni siquiera recuerdan nuestro cumpleaños.&lt;br /&gt;• Esperar que el año próximo realice milagros por sí solo, sin nuestra activa intervención.&lt;br /&gt;• Llamar a gente que no nos importa realmente, sólo para quedar bien.&lt;br /&gt;• En fin, no nos gusta UN FIN DE AÑO CARETA.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mi parte, les digo que aplicando mis propios consejos, adhiero a la campaña sin balances, mientras organizo una fiesta de noche buena, y planeo recuperar mi óptimo nivel de alcohol en sangre.&lt;br /&gt;Entre los que me bancaron, están todos ustedes, que leyeron tooooodos mis santos disparates, y todavía no se cansan.&lt;br /&gt;Gracias por el aguante!!!!,  y que tengan un hermoso fin de año!!!!&lt;br /&gt;Los quiere, &lt;br /&gt;Anet.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-1815474340642265319?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/1815474340642265319/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=1815474340642265319' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1815474340642265319'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1815474340642265319'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2010/12/manual-para-sobrevivir-fin-de-ano.html' title='Manual para sobrevivir a fin de año'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-5069974319894478442</id><published>2010-08-02T18:17:00.001-07:00</published><updated>2010-08-02T18:25:30.570-07:00</updated><title type='text'>La nieve de los curdas</title><content type='html'>&lt;em&gt;A todos los borrachines parranderos, arlequines de la noche que no se cansan de buscar la alegría hasta que el sol los sorprende en sus piruetas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esas horas de la madrugada de un domingo de invierno en las que el amanecer mezcla olores de alcohol y cigarrillo con la primera helada; cuando los sensatos, los cansados y los inmunes a las luces nocturnas están a salvo de ese frío que mete presión desde los vidrios empañados de las ventanas; en esas altas o ya bajas horas con tan poco renombre, oscurecidas por el brillo parrandero de las tres de la mañana y por el matutino movimiento de las diez, las calles, los colectivos y los autos se dejan habitar por los sobrevivientes de la juega, héroes tambaleantes, embriagados, de paso y movimientos siempre imprecisos, que resistieron la tentación de emprender retirada a las cuatro, cuando el sueño empieza a ganar la partida, o que se acercaron a cualquier sitio seducidos por una irresistible música fuerte que indicaba fiesta, a pesar de la vagancia de salir de casa en una noche de invierno y a sabiendas de que el regreso va a ser mucho peor. Esto último en el caso de los que dependemos del transporte público y sabemos que en ningún lugar se siente tanto el frío como en la parada del colectivo, cuya tolerancia de tiempo de llegada oscila entre cinco minutos y una hora y media.&lt;br /&gt;Entre esos héroes silenciados por la literatura, los que resistieron o mejor dicho, desistieron de los embates del sueño, los que se abandonaron plenamente al devenir de la noche sin importar las peripecias pronosticadas para el regreso o la resaca del día siguiente, entre ellos me encontraba en la fría madrugada del pasado domingo. Después de una espera no tan cruel de veinticinco minutos estaba ya a bordo del colectivo cuyo número indicaba que en algún momento estaría por los alrededores de mi casa (el detalle numérico no es menor, considerando la experiencia de haber descubierto demasiado tarde el equívoco de haberse tomado otra línea o dirigirse hacia la dirección opuesta, algo más que habitual en esas circunstancias de tan poco discernimiento), compartiendo el silencioso retorno junto a otros curdas, alrededor de diez sobrevivientes desperdigados solitariamente en los asientos del colectivo.&lt;br /&gt;En ese dejarse ir en el que el traqueteo del vehículo arma un coctel de recuerdos fragmentados de la noche vivida, algunos de ellos provocando repentinas sonrisas como muecas espasmódicas, y todos ellos mezclados dulcemente con una pizca de mareo que ya anuncia que el colchón va a dar un par de vueltas antes de que el sueño por fin gane, allí me encontraba yo, mirando complacida por la ventanilla, cuando el milagro sucedió.&lt;br /&gt;De pronto, todos los curdas empezamos a dar gritos de alegría, a saltar de felicidad, a sacudirnos por última vez del letargo que ya empezaba a ganarnos: estaba nevando. Los que iban en auto daban bocinazos, nos hablábamos a través de las ventanillas, era necesario decirnos que estaba nevando para terminar de creerlo. Esa nieve blanca, redondita, tan codiciada en Buenos Aires, nos daba el protagonismo a nosotros, los sobrevivientes de la parranda, los pocos que a esa hora seguíamos dando vueltas por las calles. Por un instante me sentí Greta Garbo (una gentileza de mi tierna borrachera), sacando la mano por la ventana y dejando que la nieve me mojara el morral sobre mis rodillas. El curda de atrás no tuvo mejor idea que llamar a la novia, la que, por lo que pude escuchar, lo mandó a meterse los copos de nieve en el…, por no comprender la magia de ese milagro que nos entregaba inesperadamente su exclusividad. Otro loco no paraba de mandar mensajes y un par de cadáveres quedaron inmóviles en sus asientos, que ya demasiado borrachos y dormidos se habían perdido la primicia por muy poco. &lt;br /&gt;Pensé en mis compañeros de juerga que en ese momento, según me enteré al día siguiente, contemplaban la nieve junto a una muchedumbre que se había amontonado con gritos y festejos en la puerta del vagón del tren que esta vez se abría para dejar a todos con la boca abierta.&lt;br /&gt;La nieve duró aproximadamente diez minutos y en seguida se desvaneció, como si nunca hubiese existido. Sólo los curdas pudimos disfrutarla. Y supongo que sí, a los demás testigos les habrá pasado lo mismo que a mí. Porque, ¿quién le cree a un borracho? Nadie.&lt;br /&gt;Pero el milagro sucedió. Y nos dejó el brochecito de oro de una noche inolvidable.&lt;br /&gt;A los curdas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-5069974319894478442?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/5069974319894478442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=5069974319894478442' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/5069974319894478442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/5069974319894478442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2010/08/la-nieve-de-los-curdas.html' title='La nieve de los curdas'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-6975543473428884502</id><published>2010-07-13T14:50:00.000-07:00</published><updated>2010-07-13T14:56:15.660-07:00</updated><title type='text'>Dificultadesquepuedenpresentarsepara conoceralamordelavidatítulolargosiloshabráporquénohabréhechouncursitodeperiodismoodesíntesisodesuspirodepapel</title><content type='html'>Una de las mayores dificultades para encontrar al amor de la vida es que, lamentablemente, nunca tenemos el suficiente tiempo como para conocer a todas las personas del sexo opuesto (o del mismo). El amor de la vida podría haber nacido en China o en Nueva Zelanda, lo que aún complica las cosas si uno es un sudaca pobretón cuyo máximo nivel de exploración transcurre entre Gesell y Mar del Plata. Claro que la carencia económica acota las posibilidades, pero bueno, también podemos despojarnos de aquel preconcepto de que los grandes amores son los que rompen los códigos sociales, y podemos pretender un amor de la vida seco y gasolero como el mismísimo buscador.&lt;br /&gt;Asimismo, me he permitido elaborar algunas recomendaciones para no desperdiciar las oportunidades que se presentan, ya que, como sabemos, el aumento de la población mundial durante el siglo XX ha devastado por completo esta teoría tan apta para planetas más pequeños como el del principito, o hasta otros un poco más grandes, pero sin un precio tan alto del viaje en avión, sin subida del dólar y del euro, contra la caída de todas las demás monedas. Pero como saben, apenas toco el tema de oído, así que si algún economista pretende sumarse a la disquisición, será más que bienvenido.&lt;br /&gt;Entonsse, &lt;strong&gt;primera recomendación:&lt;/strong&gt; si el buscador viaja en micro, recuerde que los viajes de larga distancia son ideales para conocer al verdadero amor. Camine por los pasillos cada tanto, torpe y despreocupadamente, para no descartar choques imprevistos, por qué no, cargados de insultos en la primera oportunidad. Evite dormirse, y si se duerme, evite roncar o babear, piense usted que aunque sea el amor de su vida, tampoco estará dispuesto a tolerar lo peor de usted en el primer encuentro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segunda recomendación:&lt;/strong&gt; no ignore a personas que a primera vista usted descartaría por meros prejuicios. Recuerde todas esas historias de cruces de toda índole (el viejo y la joven, la prostituta y el empresario, la chica punk y el flogger, el ruso y la argentina, etcétera, etcétera, etcétera) que cada tanto nos dejan con la boca abierta y un corito de “¡pero mirá vos!”. Sea menos prejuicioso, hable con los ancianos en la cola del banco, vaya a restaurantes de comida étnica, a bares de extranjeros, a recitales de música que no le gusta, amplíe el espectro.&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tercera recomendación:&lt;/strong&gt; aproveche los momentos de “peor imposible” para creer que se está dando la circunstancia más propicia para que aparezca el amor de la vida. Sin echar baldazo a tal probabilidad, solo recomiendo tener en cuenta que la mayoría de las veces el amor de la vida no aparece y simplemente se nos larga el chaparrón encima, un camión nos ensucia toda la pilcha, nos afanan, se rompe el bondi, se para el tren, nos dejan plantados, nos despiden, etc, lo cual nos deja apenas en el vasto territorio de los ordinarios días de perros. &lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Cuarta recomendación:&lt;/strong&gt; vaya a lugares a los que pensaba no ir. Cancele sus propias cancelaciones. Puede ser que a fuerza de contra cancelaciones usted se convierta en un gran salidor diurno y nocturno, especto que suele influir notablemente en el porcentaje de posibilidades (muy poca gente ha encontrado al amor de la vida en su propia casa).&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Quinta recomendación:&lt;/strong&gt; contrariamente a la recomendación anterior, propongo que tampoco se pase de mambo y que cada tanto haga “guardias” en su propio hogar. Tenga en cuenta el gag del llamado o la visita inesperada. &lt;br /&gt;Si usted cree que me dedico a mirar películas románticas y que todo lo que digo jamás estuvo tan alejado de la realidad, le diré que es muy cierto. Pero bueno, si hay que creer en algo, me quedo con el absurdo.&lt;br /&gt;A quien tenga más recomendaciones le ruego que las envíe. A quien se considere el amor de mi vida, le ruego que me escriba en privado, que me envíe su dirección, teléfono, mail, o que me mande rosas durante un mes. Luego puede revelar su identidad. &lt;br /&gt;¡Hasta pronto!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-6975543473428884502?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/6975543473428884502/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=6975543473428884502' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/6975543473428884502'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/6975543473428884502'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2010/07/dificultadesquepuedenpresentarsepara.html' title='Dificultadesquepuedenpresentarsepara conoceralamordelavidatítulolargosiloshabráporquénohabréhechouncursitodeperiodismoodesíntesisodesuspirodepapel'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-2359338727843105787</id><published>2010-06-29T10:04:00.000-07:00</published><updated>2010-06-29T10:10:13.025-07:00</updated><title type='text'>¿Por qué llegás tarde?</title><content type='html'>Algo tan difícil de explicar, sin embargo, cuya génesis sale (o no quiere salir) de las fauces de un revoltijo de sábana y acolchado que intenta convencerme de que afuera no hay nada bueno, y de que todas las obligaciones que me llaman a gritos con tono de despertador son apenas una débil insistencia absolutamente portergable.&lt;br /&gt;Empieza ahí, admitámoslo. Pero no es eso sólo. No, porque tampoco puedo explicar cómo puede ser que entre la cama y el baño haya un tunel del tiempo, cuando habitualmente ese trayecto se resuelve en cuatro pasos; cómo es que el inodoro se transforma en una eterna sillada de la contemplación del cerámico; cómo que el espejo me capta, con esa cara de mongui que no puedo creer que sea la mía, y que en breve tiene que transformarse en una cara socialmente aceptable, o algo así. No puedo creer tampoco que después de oír el pronóstico climático nunca termine de unir en mi mente los grados anunciados con la cantidad de abrigo necesaria (y que no me convierta en un oso polar ambulante), que nunca esté totalmente segura del mucho o tanto frío que hace en la calle, cuando yo siempre me despierto helada y me parece que afuera hace un frío de morirse. Mucho menos puedo racionalizar esas idas y venidas en las que inútilmente intento combinar lo incombinable y me convertirán en fracciones de hora en una transeúnte absolutamente ridícula, de las que sin duda han perdido una vez más la batalla diaria contra la moda, el buen gusto y esas reglas de combinación de colores (que tanto me cuestan entender con todas las luces, y que en ese trance de letargo neuronal ya se me presentan absolutamente ininteligibles) que tanto fascinan a las mujeres. Al alba, la escala cromática que perciben mis agudos sentidos puede resumirse en la alternativa entre un gris, un gris oscuro y otro gris más claro. Todo lo demás son sutilezas.&lt;br /&gt;No sé realmente cómo puede ser que para vestirme tan mal, cepillarme los dientes mientras me pongo una media o un zapato, y salir perfectamente mal vestida y despeinada pueda tardar tanto.&lt;br /&gt;Pero más allá de todos estos actos tan cotidianos como inexplicables, que hacen de cada mañana un momento crítico en el que la única frase que cuadra es “odio mi vida” y en el que siempre, sin falta y puntualmente, mi alboroto inútil por no llegar tarde contrasta con la imagen publicitaria de esa familia que se levanta cinco horas antes para desayunar, y tiene tiempo para hacerse tostadas, conversar en la mesa y exprimirse un jugo de naranja, retomo, entre todos esos actos incoherentes hay uno que se me presenta como certeza y es aquel en el que aún sabiendo que llego tarde, que estoy mal vestida y que una vez más la directora, o la preceptora del colegio, cuando no el jefe o jefa de turno, me va a mirar mal, aún así, me pierdo en el remolino de mi café con leche, calentado, eso sí, con mi cronómetro deficiente de fórmula uno, en un minuto de microondas. Pero esos minutos que pueden ser tres, cinco, o eventualmente diez, de mirar relajada el leve fluir blanco y marrón de mi taza confirman que detrás de todos esos hechos torpes e involuntarios, existe en mí el profundo e incorruptible deseo de llegar tarde.&lt;br /&gt;Vaya a saber uno por qué.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-2359338727843105787?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/2359338727843105787/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=2359338727843105787' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/2359338727843105787'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/2359338727843105787'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2010/06/por-que-llegas-tarde.html' title='¿Por qué llegás tarde?'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-8361412706257392688</id><published>2010-03-05T10:18:00.000-08:00</published><updated>2010-03-05T10:30:03.816-08:00</updated><title type='text'>Díganme...</title><content type='html'>Bueno, parece que ya soy licenciada. Así que, por favor, ejem, díganme Licenciada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Para iluminar este momento, les refiero un diálogo con un ser imaginario, que aclarará toda clase de dudas al respecto. Este modelo conversacional evitará toda clase de repeticiones en los días sucesivos, y nos ayudará a llegar con mayor rapidez a lo que llamamos “la parranda final”.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ana, ¿cómo que te recibiste?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Sí, me recibí. Bah, ya puedo iniciar el trámite del título, pero el título lo voy a tener por lo menos dentro de un año.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Pero vos no te habías recibido?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No, ya era Profesora, pero todavía no era licenciada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ah, ¿te faltaban materias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Te faltaba la tesis!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No, Letras no tiene Tesis.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ahh, ¿un final te faltaba?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No no me faltaba ningún final, entregué una monografía y me la tenían que corregir.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¿Y cuando la entregaste?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Hace un año&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-UN AÑO!!!!!! ¿Cómo tanto tiempo? ¿Y no lo demandaste al profesor? ¿No podías hacer nada?&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No, en puán eso es normal. Los tipos se toman "sus tiempos". Y armar quilombo no conviene, por el asunto de "la nota en juego", si se entiende.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-¡Pero qué barbaridad!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-No tanto, la vida continúa igual que siempre.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ah, bueno, pero ya vas a estar más tranquila, ¡no vas a cursar más!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Hace un año que no curso, ya me olvidé de lo que es cursar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;-Ah, ehhh, bueno, ¡felicitaciones! Entonces, ¿cómo no nos avisaste? ¿Cuando te pasan la nota en la libreta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, no te la pasan a la libreta. De hecho, ya no tengo libreta. Te avisan por mail, y te pasan la nota directamente al sistema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ah, ehh, bueno… felicitaciones????&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, gracias!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, ante la sorpresa, el alivio, y la incredulidad de las masas, he llegado al momento de la acreditación de estudios, algo que lamento profundamente, porque la libretita de estudiantes me brindó una cantidad de felices descuentos en el bosque de arrayanes, en la entrada al machu pichu, en el tita merello (cuatro pe! Loco!), el gaumont, y el teatro el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno loco, creo que me voy a anotar en el CBC de algo, nomás para mantener esos codiciados descuentos de estudiantes que sólo serán superados cuando sea una ancianita jubilada, y me vaya cada dos por tres a Cataratas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, por favor, díganme Licenciada!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-8361412706257392688?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/8361412706257392688/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=8361412706257392688' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/8361412706257392688'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/8361412706257392688'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2010/03/diganme.html' title='Díganme...'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-5203634155844137037</id><published>2010-01-31T18:22:00.000-08:00</published><updated>2010-01-31T19:36:39.645-08:00</updated><title type='text'>De por qué Papá Noel no existe, pero en cambio es muy evidente que los Reyes sí</title><content type='html'>&lt;em&gt;A mis hermanos, con quienes creímos siempre en los Reyes&lt;br /&gt;Y a los Reyes Magos&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos amigos, colegas, correligionarios, contrincantes, compañeros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ustedes ya muy bien saben, esta pluma suele ser en extremo veraz y responsable, y sólo se dedica a disertaciones que realmente lo merecen.&lt;br /&gt;No quiero alardear de mi seriedad periodística, pero creo que esta es una de las principales causas con las que me he involucrado, ya que, como detallaré más adelante,  la situación de los Reyes Magos es de lo más precaria.&lt;br /&gt;Antes de informar sobre lo que les está sucediendo, haré una previa revisión histórica para poder desarmar algunos mitos y esclarecer algunas falacias muy comunes entre la opinión pública.&lt;br /&gt;Con respecto a la existencia de los Reyes Magos y de Papá Noel suele decirse lo siguiente:&lt;br /&gt;1. Papá Noel y los Reyes Magos no existen.&lt;br /&gt;2. Existen tanto Papá Noel como los Reyes Magos.&lt;br /&gt;3. Existe Papá Noel, pero los Reyes Magos no.&lt;br /&gt;4. Existen los Reyes Magos, y el que no existe es Papá Noel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas son, lógicamente, las cuatro afirmaciones posibles, siendo sólo verdadera la última por los siguientes motivos:&lt;br /&gt;De la primera afirmación podemos decir que suele estar en boca de los típicos mequetrefes que no creen en nada. Yo le digo a esta gente: si vas a decir que no existe nada, bueno, argumentá, presenta un habeas veritatis, arma una cámara oculta, o lo que sea. Negar por negar es una postura demasiado fácil, y no porque chantemos un no rotundo vamos a estar a salvo de las fauces de la ignorancia, que nos acechan desde los lugares más inciertos e insospechados (sí, me copé con el prefijo in-, ¿y qué?).&lt;br /&gt;Luego, de la segunda afirmación podemos expresar, en primer lugar, que suele estar en boca de los ingenuos, los que no cuestionan y siempre confían en todo lo que dicen los padres, la señorita de primer grado y la tele. Está comprobado que estas son las tres primeras fuentes de obstrucción en la construcción de pensamientos con validez lógica. Por incoherencia abismal entre la teoría y la práctica, por miedo a un juicio y porque la estupidez vende, estas fuentes originan una inconmensurable cantidad de fisuras en el pensamiento lógico humano. Así que ojito con eso.&lt;br /&gt;Además del escuadrón de crédulos, admitámoslo, ya en vías de extinción,  más de uno me parece que se hace el gil para seguir ligando regalo. A estos ni los contamos, y asumimos directamente que de todos los que dicen que Papá Noél y los Reyes existen, un 10% miente nomás de puro careta, por miedo a que alguien lo escuche y después no le regale nada.&lt;br /&gt;Pero además, hay una especie de supuesto basado en que si uno existe, los otros también. Y esto no es así. No señores, nada que ver. Los Reyes están vinculados directamente al nacimiento del niño Dios, pero no a la existencia del gordo ese, que siempre se caga de la risa (¿qué es tan gracioso?, ¿por qué no nos contás qué es tan divertido en el Polo Norte?), y que aparte parece que era un obispo que andaba regalando juguetes en navidad. O sea, el milagro del nacimiento de Jesús no tiene absolutamente nada que ver con el Papá Noél ese.  Y además, suponiendo que el San Nicolás ese haya existido, no tiene ningún sentido que el tipo siga viviendo todavía. ¿Qué es, Tutankamon?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, los Reyes son “magos”, y los magos pueden hacer todo tipo de magia, como vivir eternamente y teletransportarse, dos cualidades importantes que hasta ahora ningún cura pudo hacer por más santo que fuera, y que en cambio cualquier mago cualunque saca de taquito (desde Merlín hasta Gandalf, pasando por otros menos importantes y con una reputación más baja).&lt;br /&gt;Por lo tanto, los que creen en uno y en los otros por default, por favor, revisen sus aserciones. No tiene nada que ver Pablito Ruiz con Pablo Milanés, ¡por dio!&lt;br /&gt;Una vez revisadas las dos primeras y falaces afirmaciones, pasamos a la tercera y la cuarta,  que nos conducen directamente al meollo de la cuestión.&lt;br /&gt;Para demostrar que la tercera afirmación es falsa y la cuarta es verdadera, tendré que basarme en pruebas que vengo acumulando desde mi tierna -aunque también avispada- infancia.&lt;br /&gt;¿Cuántos “Papá Noel” vieron lo largo de su vida? Seguramente muchísimos, gordos, flacos, canosos, con pelo negro asomando debajo de una peluca blanca, con lentes sin aumento, promocionando desde un auto cero kilómetros hasta la calesita de la esquina. Yo les juro que en una navidad vi uno que a la legua era una Mamá Noel, empecinada en demostrar que su contextura y facciones, que coincidían perfectamente con las de la vecina de enfrente, encajaban en realidad con esta multifacética identidad navideña. &lt;br /&gt;En cambio, yo les puedo asegurar que a los reyes no los vi jamás. Tampoco les puedo decir que recibí regalo de Reyes todos los años (más bien casi ninguno). Y eso es porque los Reyes, gente, hacen lo que pueden. Como tan bien lo explica la trillada frase, no pueden estar en todas las partes del mundo a la vez. Conocen sus limitaciones, y las llevan con dignidad hasta las últimas consecuencias. Eso sí, un poquito de agua y pastito pa´ los camellos, no se le niega a nadie. Y por eso, lo más extraordinario de los Reyes, no es un vulgar regalo comprado en la juguetería del barrio, sino la huella infalible de su presencia, evidenciada en el agüita y el pastito que se morfetearon los camellos la noche anterior. Y agrego algo que, se lo van a tomar a risa: yo a los Reyes no los vi, pero una vez los escuché. Y al otro día, cantado: no estaba ni el agua ni el pasto. ¡Más claro, echale agua!&lt;br /&gt;Papá Noel es un (digámoslo ya) cerdo capitalista. Los Reyes son unos trotamundos hippies, bohemios de la buena estrella, mendigos del mendrugo de pan a cambio de un deseo de felicidad, paz y amor en el mundo.&lt;br /&gt;No puedo revelar todas las pruebas, pero tengo entendido que detrás de Papá Noél hay muchísimas corporaciones multinacionales que alimentan esta figura, absolutamente inexistente, y comparada ya por sus múltiples apariciones con Bin Laden. Estas mismas se encargan de difundir entre los niños (con adolescentes impostores que imponen la voz en escuelas y plazas) que los Reyes no existen.&lt;br /&gt;Desde la injusticia, la melancolía y la indignación les digo no sólo que los Reyes existen sino que su magia está perdiendo poder, por el terrible inconveniente de que cada vez menos niños creen en ellos. (Si tienen inquietudes con respecto a este mecanismo, les recomiendo que revean La historia sin fin, donde se explica perfectamente.) &lt;br /&gt;Tengo entendido que, de los bienes que tienen desde aquel nacimiento milenario, el incienso que les queda es muy poco, y lo racionan en sahumerios con los que se hacen una que otra changuita en Plaza Francia, San Telmo y otras ferias artesanales. La mirra no les sirve para nada. La quisieron vender en once, pero nadie se la quiere comprar a menos de cinco pesos, confundiéndola con otras fragancias truchas de un valor mucho más bajo. Y del oro, lo poco que les queda, lo van utilizando para pagar una pensión en la Localidad de Lanús, con la que estiman que les queda, al ritmo que van, para apenas unos 240 años más. (Dato aportado por la doctora Peralta, quien afirma que incluso los vio dar unas vueltas en el camión de los bomberos voluntarios de la localidad, con quienes hicieron muy buenas migas, y hasta comparten una birrita cada tanto.)&lt;br /&gt;Realmente, la situación de los Reyes, como adelanté al comienzo de esta exposición, es muy precaria. O sea, no es joda, loco, los Reyes están en la lona.&lt;br /&gt;Por culpa de las corporaciones y de los cerdos capitalistas nos estamos olvidando de estos maravillosos y milenarios seres mágicos que, está bien que no nos dejan un pomo, pero son los testigos vivientes de aquel milagro del Mesías Jesucristo, que al final no sirvió pa’ mucho, pero al menos dio a la humanidad la esperanza de que el mundo iba a cambiar; episodio que según los mismos Reyes sólo se volvió a repetir en la década de los sesenta, para que  luego el mundo volviera a hundirse en su habitual oscuridad y pesimismo.&lt;br /&gt;Yo les pido, amigos, que no dejemos de creer en los reyes. Y aunque no nos dejen regalito, pongámosle el tarrito con agua y un poco de pastito. Tal vez, a fuerza de levantarles la autoestima, vuelven a andar de gira, y hasta nos regalan un mundo mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Nota pertinente:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Debo aclarar que la situación de los Reyes Magos no sólo se debe a que la opinión pública se dejó llevar por las lucecitas de colores del emblemático ho ho ho. Fuentes que no pueden revelarse me han informado que luego de Vietnam, el último Woodstock y otros acontecimientos concernientes a la misma época, se dedicaron a “invertir” su oro en drogas, viajes místicos por el Amazonas, recitales y juergas con señoritas a las que les probaban sus capas y coronas, y las nombraban reinas de quien sabe qué regiones. Esto disminuyó mucho su riqueza, es verdad. Tampoco vamos a decir que los reyes son unos santurrones y que no tuvieron la culpa de nada. Pero vamos, al fin y al cabo, después de dos mil años de rectitud, ¡una década de diversión no se le puede negar a nadie!&lt;br /&gt; Luego de la década llamada por ellos mismos “infame”, volvieron a sentar cabeza y a buscar nuevamente un oficio del que vivir. Pero para esa instancia, el imperio soviético estaba derrocado, el mundo ya se manejaba a través de acciones y movimientos bancarios, y comprendieron algo tarde que habían gastado más dinero del necesario, encontrándose en un mundo en el que sin sponsor, agentes de publicidad y RRPP, ya no eran nadie. A pesar de haber intentado montar sus propias estrategias de publicidad, de recurrir a cooperativas y a gestiones independientes, su situación fue decayendo hasta llegar a la situación de pobreza en la que se encuentran actualmente, escuchando sin parar un disco rayado del polaco, con la yerba al sol y con el hígado a la miseria de tanto tomar vino Toro. Otra changa con la que subsistieron un buen tiempo fue con la “vuelta al camello”, recurso que comenzó a menguar a partir de que cerraron Tierra Santa. &lt;br /&gt;Se comenta que de aquella época de gestión independiente quedaron algunos grafittis con leyendas como estas: “Si querés vivir como un Rey, votá a los Reyes”; “Este enero esperá a los Reyes, no te hagás el gil”; “Contigo, agua y pasto”; “El que espera no desespera”; “¡Aguante el Oriente!”. Lamentablemente, fueron tomados como fundamentalistas terroristas, y estas pintadas nocturnas les valieron una nefasta noche en una comisaría de Flores, donde les costó un gran esfuerzo explicar que eran los mismísimos Reyes Magos –imagínense la cargada más chica de la Federal-. Afortunadamente, salieron gracias a un contacto, aparentemente un ex montonero que en aquel entonces tenía un cargo político como representante del PJ.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-5203634155844137037?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/5203634155844137037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=5203634155844137037' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/5203634155844137037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/5203634155844137037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2010/01/de-por-que-papa-noel-no-existe-pero-en.html' title='De por qué Papá Noel no existe, pero en cambio es muy evidente que los Reyes sí'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-3455712217902421053</id><published>2009-12-16T17:31:00.000-08:00</published><updated>2009-12-16T17:36:54.984-08:00</updated><title type='text'>Cuentas pendientes</title><content type='html'>A mis amigos conurbanenses, podris, a todos los hombres y mujeres sensibles del oeste, y al colectivo de El Río sin orillas, que escribió tan interesantes pensamientos, y de paso me recordó que me quedaba tinta en el tintero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez tenía que pasar un tiempo, digamos, había que esperar a que se asentara el golpe. O como siempre, tenía que desoír algunos cuestionamientos más. ¿Por qué, si subo siempre al blog tantas bolud…por qué había omitido, seguramente, lo más importante que me pasó en el año? Considerando, claro,  como importantes aquellas circunstancias en las que por poco no la contás, o quedás medio pelotudo, o con algo menos (como un ojo, o media dentadura, o alguna función cerebral).&lt;br /&gt;Y no, lo omití deliberadamente, eso de que a la piba que escribe en veredas rotas lo que se le rompió fue la frente, el bocho, la capocha, y contra las vías del Sarmiento, y sí, también bastante lejos de casa.&lt;br /&gt;Omití narrar tal vez uno de los hechos más narrables en lo que viví del año, el golpe por querer hacerme la lumpen (y el tren me explicó que no, que una cosa, como dicen los chicos, es tener amigos y hermanos por el conurbano, y otra cosa muy distinta es ser realmente una chiquita del conurbano), por querer saltar así como lo hizo el Pancho, por no animarme, y hacer todo ese movimiento extraño que hice, y que sólo puede reproducir verbalmente la maga.&lt;br /&gt;No conté que el golpe fueron dos segundos, que me levanté en seguida, y que la frente me dolía tanto que sentía que me faltaba un pedazo de hueso. Cómo no contar ese viaje hasta el hospital con un cacho de Página ½  en la herida que Pancho me puso para que no saliera tanta sangre. Y después, el Panchito corriendo de acá para allá para que me atendieran en el hospital de Moreno, el Gonza que cada tanto me abrazaba para que no me derrumbara, la maga comprándome una golosina en un kiosco de afuera, esperando para recibirme con su ternura de siempre cuando en algún momento saliera de la sala de guardia. Y yo, que no me permití caer casi, que me guardé las lágrimas porque lo urgente era hacer algo con la herida (además de que para mi extraño razonamiento, a mí se me había partido el cráneo), que no quise asumir toda esa sangre en la cara y empecé a limpiarme frenéticamente con las gasas, mientras me imaginaba que la caja se había salvado milagrosamente (y la caja, como todo lo que venía con ella, como tantas otras cosas… se había hecho pelota).&lt;br /&gt;Pero los chicos y yo sabemos que tal vez el golpe más duro no fue el que me abrió semejante tajo en la capocha. Mi golpe no era nada. Es decir, era algo, pero en relación con todo lo que vimos en esas horas de espera, de radiografía, y de esperar de nuevo a que me cosieran, realmente, lo mío no era nada. Un padre esperaba parado con el nene de un añito en los brazos, casi adormecido, con un alambre que le atravesaba la lengua. Una mujer inconciente en una camilla recibía las cachetadas suaves pero desesperadas del novio o el marido, que la quería despertar para preguntarle qué había tomado. Un nene con una herida en el pie que empezaba a hacerse gangrena, el mismo nene al que me surgió acercarme y acariciarlo cuando el médico le clavó una inyección en la herida infectada, porque en ese momento todos habían olvidado que después de todo no era más que un niño, y además de pincharlo era necesario que alguien lo calmara, lo acariciara, le dijera que ya iba a pasar, que después de eso no le iba a doler más nada. ¿Qué más? Tipos todos ensangrentados, ya no recuerdo mucho más, los chicos sí, el Gonza y Pancho, que me cuidaban mientras presenciaban igual que yo todo eso junto. El médico, sangre fría, que pensábamos que era cubano y al final era colombiano, iba para todos lados atendiendo. Y resulta que era cirujano plástico y tuvo la gentileza de coserme con la plástica, y no a lo matambre. Después, mientras me cosía, una chica de dieciséis años hablaba con la enfermera para atenderse porque se había hecho mal un aborto. Y ya ahí, en las finales de la aventura, escuchando eso, pensaba que ya era suficiente por ese día. &lt;br /&gt;Salimos del hospital, y la maga con su chocolate y su ternura. Y yo, que no quería saber más nada, que me dolía la cabeza, no sé si por el golpe o por todo lo que había visto y escuchado en esas horitas.&lt;br /&gt;La cosa nos había salido mal. La idea de irnos a pasear, el pasaje no pagado que lo pagamos caro, y yo con la cabeza rota. Pero de eso ni hablábamos. Solamente hablábamos de los nadies, de los que todos los días pueden caer en un hospital público, no por hechos circunstanciales, sino porque no tienen otro lugar para ir. Los que se cortan y llegan al hospital caminando porque no pueden pagar un remís. Los que van cuando ya está todo demasiado avanzado, cuando el dolor ya no se aguanta más, cuando la salud es apenas una alternativa y no la más esperada. Nosotros habíamos estado ahí, y aunque la herida de mi frente existía, se podía ver y tocar, sabíamos que no era nada. Que lo grave, lo irremediable, es esa otra realidad, la de los ignorados por toda la sociedad, los que se mueren de cualquier forma porque no tienen ni seguro médico, ni obra social, ni tu tía. Los que desde el vamos no tienen chance. Y yo usaba la gasa para limpiarme la cara, la misma gasa que en ese hospital habrá faltado más de una vez. Yo, que no tuve que esperar demasiado para que me atendieran, digamos la verdad (además de que Pancho rompió las bolas todo lo que pudo), porque me vieron blanquita. Los morochos, negros, cabecitas, o como quieran llamarlos, en general, son casi invisibles. Y ni se quejan, ni se los escucha. Viven acostumbrados a no ser vistos, a no tener, a no esperar. Viven lo que pueden y como pueden, hasta que se mueren, de dengue, de sida, de cáncer, de gripe, de infecciones, de lo que sea. Se mueren, y nadie lanza habeas corpus por ellos, nadie hace protestas ni juicios ni cuestionamientos severos. Son el porcentaje estable de pobres, de indigentes, ese que hace horrorizar a los señores y las señoras “bien” cuando sube más de lo esperado.&lt;br /&gt;Sí, tenía que esperar un poco para escribir tal vez una de las pocas cosas que valen la pena ser narradas de este año. Después, las ausencias, las ilusiones que se rompieron junto a mi caja, las decepciones, el cansancio, las batallas perdidas… contarlos no vale la pena. &lt;br /&gt;Tal vez sí valga tratar de hacer visible lo invisible por medio de mi escritura. Recordar junto a los que leen que en ese tren que me marcó hay gente que viaja todos los días, que lucha por sobrevivir, que no busca ni cree en un sueño fútil de progreso sino que la pelea para tener un plato de comida cada día, nada más. Que, no porque aceptemos una ceguera colectiva, la miseria va a dejar de existir. Que mientras nosotros los negamos, ellos, los nadies, siguen naciendo, viviendo y muriendo de la única forma que pueden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quería cerrar el año con esto, una cuenta que tenía pendiente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-3455712217902421053?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/3455712217902421053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=3455712217902421053' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/3455712217902421053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/3455712217902421053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/12/cuentas-pendientes.html' title='Cuentas pendientes'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-1251860031503956576</id><published>2009-11-17T05:00:00.000-08:00</published><updated>2009-11-17T05:43:49.339-08:00</updated><title type='text'>Nosotros y la ortografia (Causas y consecuencias de los errores ortográficos de nuestras vidas)</title><content type='html'>Ponencia presentada en La Sorbona, en ocasión de la invitación efectuada por la cátedra Semiología de los hechos intrascendentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presentación a cargo de la flamante escritora Ana Paula Marangoni:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras muchas mujeres y muchos hombres creen que no han encontrado aún la pareja perfecta por cuestiones meramente sentimentales, les recomendamos que lean atentamente y que difundan la investigación realizada por la doctora Peralta, licenciada en Lingüística y doctora en Sociología, quien actualmente dicta el seminario “Gramática de las relaciones amorosas” aleatoriamente en las universidades de Harvard, Yale y Oxford.&lt;br /&gt;La doctora ha realizado una minuciosa investigación en la que se descubren formas absolutamente erróneas de tratar el vínculo entre el hombre y la mujer. Hallar la media naranja, el amor de la vida o la horma del zapato, no depende del signo zodiacal que nos guíe, ni de la gravedad de nuestro Edipo, ni del color del aura, ni del sutil trabajo de alfileres que nos hizo un ex despechado (Ver Diccionario de ex, de mi autoría). Ni siquiera depende de las afinidades basadas en códigos culturales, conocimientos comunes o experiencias compartidas.&lt;br /&gt;El problema por el que es tan difícil que hombre y mujer concreten una vida llena de felicidad y perdices es (y presten mucha atención) ortográfico. Sí, señores, netamente ortográfico. &lt;br /&gt;El gran descubrimiento de la doctora es que no sólo las palabras, sino también las personas se clasifican según su acentuación: hay entonces personas agudas, graves, esdrújulas y sobreesdrújulas.&lt;br /&gt;No dilato más mi introducción, y le doy la palabra a ella, eminencia en acentos humanísticos.&lt;br /&gt;(Aplausos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras de la doctora Peralta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante todo, me gustaría comenzar agradeciendo el espacio que bondadosamente me han cedido para exponer esta revolucionaria teoría, y la maravillosa presentación a cargo de la colega Marangoni. Sin más, vayamos al grano.&lt;br /&gt;Muchos de nosotros en algún momento de nuestras vidas nos hemos preguntado para qué nos sirve aprender a clasificar palabras de acuerdo al incierto lugar en el cual recae una insignificante rayita que hemos dado en llamar tilde o, sencillamente, de acuerdo a la fuerza con que nuestras cuerdas vocales profieren una determinada sílaba. Pues bien, la presente investigación, basada en los fehacientes datos aportados por filósofos desocupados que duermen a las puertas del MIT (Massachussets Institute of Technology) arroja datos esclarecedores que nos permitirán develar el segundo misterio que preocupa al hombre contemporáneo (el primero es para qué nacemos): para qué estudiamos reglas de acentuación. Asimismo, este trabajo brindará a los docentes las armas necesarias para imponer sus clases sobre acentuación sin la menor resistencia por parte del alumnado. Finalmente, nuestra teoría nace con la ambición de que hombres y mujeres puedan abandonar ciertas creencias de corte animista o esotérico que francamente no le hacen nada bien a las relaciones humanas, por no hablar de las rancias costumbres que impone la virtualidad.&lt;br /&gt;Para dar inicio al desarrollo de esta hipótesis, me gustaría citar al gran Joan Manuel Serrat, quien en ocasión de la presentación de su palindrómico alter ego (Tarres), lo definió con las siguientes palabras:  “…En fin, él es esdrújulo en sí mismo. Le encanta ser esdrújulo. Yo le pregunto siempre por qué quiere ser esdrújulo… Sonríe y se va”.&lt;br /&gt;Pues bien, ¿cómo sería una persona esdrújula?&lt;br /&gt;Fantástica. Auténtica. En ocasiones, libérrima en cuestiones eróticas. Noctámbula y, bajo circunstancias especiales (muy especiales), romántica. Excepcionalmente una persona esdrújula puede mostrarse tímida, hasta rígida o melancólica, pero estas no son más que fútiles máscaras con las cuales los esdrújulos pretenden hacerse pasar por seres cándidos. &lt;br /&gt;Relacionarse con este tipo de personas en general suele resultar algo tóxico, pero, para ser del todo francos, no es fácil escapar a los mágicos encantos de un esdrújulo. Aunque de algunos de ellos se diga que son funámbulos alcohólicos con cierta tendencia a terminar sus rondas noctámbulas de un modo patético: regados en vómito y balbuceando cosas en un idioma muy próximo al sánscrito) ¿Quién no ha soñado con modificar esos hábitos indómitos por la fuerza del amor? ¿Quién no ha querido redimir a un esdrújulo? Tarea titánica, si las hay, no han sido pocas las graves que han perdido los estribos en medio de tan noble causa, pero esa, por el momento, es harina de otro costal.&lt;br /&gt;Las profesiones ideales para esta clase de personas son: músico, astrólogo, diplomático, climatólogo, enólogo, fotógrafo, meteorólogo y por lo general todos los ólogos que se les ocurran.&lt;br /&gt;Los esdrújulos tienen una especie de relación particular con los sobreesdrújulos. Nada peor para un esdrújulo que la aparición sombría de un sobreesdrújulo en su límpido horizonte. Cuando esto ocurre, el esdrújulo cambia de actitud rápidamente, deja de ser un tipo relativamente macanudo para convertirse mecánicamente en un ser competitivo y vil. El asunto pasa (como todos podrán adivinar) por ver quién la tiene más larga, la palabra, claro está. Sucede que el esdrújulo no se resigna al hecho de que en estos asuntos, por más esfuerzo que haga, el sobreesdrújulo terminará ganando irremediablemente la partida, y esto es algo que el esdrújulo no puede soportar. A decir verdad, últimamente hay varios esdrújulos haciendo terapia por este motivo. Entretanto, y como es natural, los sobreesdrújulos se desentienden del problema fácilmente, saben que ortográficamente, a los esdrújulos únicamente les queda resignarse. &lt;br /&gt;Pero dejemos a estos personajes y sus problemáticas por un rato, y pasemos a conocer a los graves. Tal como la palabra lo indica, son personas serias, en fin, graves. Para decirlo de un modo chabacano, ni chicha ni limonada, están a mitad del camino. Permanecen en un sano, y a veces ficticio equilibrio, entre los lisérgicos excesos de los esdrújulos y la fascinación que puede causar un agudo bien entendido. Van circunspectos por la vida. Parece que siempre estuvieran dando examen y no es fácil sacarlos de esa postura. Afectados, prolijitos, pertenecen a esa clase de personas que pueden llegar a pasar desapercibidas, hasta que un día sacan un cuchillo y hacen un baño de sangre. A no ponerse fatalistas ni amarillos, que si bien es cierto que los graves pueden tener un perfil un poco psico, también es cierto que la mayor parte de ellos son inofensivos. Aunque es preciso tener en cuenta que pueden llegar a ser aburridos en exceso, situación más que valedera para desencadenar un drama de alcoba, o la muerte de la pareja por aburrimiento. &lt;br /&gt;Para que no crean que en lo que respecta a los graves todo es negativo, podemos decirles que son excelentes parejas si lo que buscan es llevar una vida apacible y sin sobresaltos. Las medias en los cajones (ordenadas en forma decreciente de acuerdo al tono del color) y los calzones doblados. Una vida peronista: de la casa al trabajo y del trabajo a casa, los domingos en familia y por las noches la vuelta al perro, besito y a la cama. El álbum de fotos ideal para mostrar en reuniones de sociedad y ante amistades ponzoñosas. Así que a no desesperar, que los graves tienen sus ventajas para quienes saben apreciarlas, que al fin y al cabo, hay gustos para todo.  &lt;br /&gt;Dentro de esta clasificación contamos con profesionales tales como abogados, contadores, profesores, corredores, viajantes, administrativos, bancarios, militares, etc. Pero atención, mucho cuidado con los contadores, en ocasiones pueden camuflarse y hacerse pasar por agudos, presentándose al grito de : –¡YO SOY CONTADOR!&lt;br /&gt;En este caso lo que vale es recordar que nada es más gravemente aburrido que un contador, de esa forma evitaremos todo tipo de embustes.&lt;br /&gt;Ahora pasemos sin más dilación a conocer a los agudos. Un agudo es, ante todo, una persona sagaz, sutil. Los agudos poseen cierta tendencia a la rebelión (generalmente justificada) y van en pos de aquello que les produce satisfacción (sea lo que sea). En ocasiones pueden pecar de hacer ostentación de su agudeza. Les interesa salir de lo común, es por eso que quienes conocen a un agudo por primera vez, tal vez puedan pensar que el susodicho está incurriendo en el pecado de la vanidad, al mostrar tan impunemente su erudición.&lt;br /&gt;Ante todo admitamos que practicar el sano ejercicio de la comprensión con un agudo puede ser toda una complicación. Hay, para qué negarlo, ciertos agudos que son toda una contradicción.&lt;br /&gt;La mayoría de los agudos apela a la razón y se aferra a ella con uñas y dientes, por eso es que en más de una ocasión los agudos pierden la dirección, y les resulta imposible tomar cualquier tipo de decisión. Buscan alcanzar la perfección mediante su pensar y, embarcados en esa empresa, suelen dejar de lado a su corazón (o intentan pensarlo, que es peor). Ésa es su perdición, cuando la razón se torna casi una adicción.&lt;br /&gt;Usualmente el agudo es un ser capaz de amar con abnegación, aunque raras veces lo vaya a demostrar, por padecer de una importante timidez. Esto explica su habitual cerrazón en materia sentimental. En estas cuestiones, el agudo es, por decirlo mal y pronto, un cagón. Necesita, ante todo, un buen empujón, una señal, como quien dice. Si se trata de un cartel de una dimensión más que considerable, y con un nivel importante de exposición, es mucho mejor. Dado que en el caso del agudo, no solamente hay que batallar contra la timidez, sino también contra la palmera, todo tiene que ser presentado con claridad, sin dejar lugar a dudas, la duda lo lleva a pensar, y ahí todo vuelve a empezar. (Sobre la univocidad de los mensajes y los desencuentros comunicativos en el siglo de las comunicaciones os remito al trabajo de la doctora Marangoni: Motivos de una mujer para no creer que ese hombre no está enamorado de ella).&lt;br /&gt;El agudo bien entendido puede llegar a deslumbrar, generando una gran atracción entre quienes gustan del humor ácido. En ese caso, nada mejor que un agudo, conocido popularmente como el limón de la carcajada. El agudo también sabe cómo brillar y darle sabor a una discusión inteligente, abriendo el camino hacia una meditación que lleve a una conclusión profunda, porque ante todo, el agudo es un intelectual. A pesar de ello, los agudos saben muy bien cómo disfrutar de un buen momento de diversión, y se anotan en cualquier tipo de festín. Son dueños de una gran imaginación que les permite dedicarse a tareas vinculadas con el arte (editor, narrador, escritor, pintor, escultor, actor, etc.).&lt;br /&gt;Habiendo conocido las diferentes tipologías, veamos ahora cómo se interrelacionan en el plano amoroso.&lt;br /&gt;Los Esdrújulos pueden lograr una convivencia pacífica con otros esdrújulos. Irán juntos a fiestas de la farándula, se mostrarán, excéntricos en eventos públicos. Íconos del éxito, para ellos, ser fantásticos es un hábito. Esta dinámica puede funcionar, si ambos son auténticamente esdrújulos (en caso de que alguno de los esdrújulos descubriera su ascendente grave, las cosas podrían complicarse, como veremos enseguida). Si la autenticidad esdrújula permite que la relación funcione, el resultado puede ser el de una pareja frívola, que derrocha júbilo con ínfulas de estar siempre en la cúspide. &lt;br /&gt;Los sobreesdrújulos suelen entablar relaciones duraderas y amorosamente estables con los esdrújulos, convirtiéndose en los terceros en discordia, y ganándose, una vez más, el odio de los esdrújulos.&lt;br /&gt;Los graves tienen, en ocasiones, cierta tendencia a ir tras los esdrújulos, es que los pobres a veces se aburren de sí mismos, y buscan un complemento. El caso es que cuando los esdrújulos advierten esto, huyen despavoridos. No podrían estar junto a un grave ni con toda la buena voluntad del mundo. Claro está que para que nadie pierda las esperanzas, se han inventado las excepciones, y es por eso que una pareja entre un esdrújulo y un grave podría funcionar si y sólo si el esdrújulo se encuentra en rehabilitación a causa de alguno de sus excesos. En tal caso, nada mejor que un grave para poner algo de orden en la vida esdrújula.&lt;br /&gt;De más está decir que los graves son perfectamente compatibles entre sí, conformando eso que hemos dado en llamar: RETRATO DE UNA FAMILIA CON PERRITO. Esto es, parejas sin fisuras (al menos a la vista). En cambio, la relación entre los graves y los agudos no es la mejor. Los agudos no soportan la llanura de los graves, sus vidas sin conflicto ni profundidad. Se aburren con un grave, y se ofenden un montón frente a los vanos esfuerzos de ciertos graves por parecer agudos. Sin embargo, como siempre, todo tiene un punto de inflexión, donde hay lugar para una excepción. Tal es el caso de un agudo que, atosigado por su cerebro, decidió unirse a una grave con el fin de llevar una vida normal y menos atormentada, intentando, ante todo, priorizar sus sentimientos, para llegar a ser feliz.&lt;br /&gt;Vale decir que los agudos también suelen caer rendidos a los pies de los esdrújulos, quienes ejercen sobre estos una especie de insana fascinación. Los esdrújulos encienden la pasión de los agudos, ya que para ellos representan la liberación de las ataduras de la razón. Esto es así porque los esdrújulos van por la vida esquivando todo tipo de complicación. Se acentúan siempre para no detenerse a pensar dónde llevan el acento o si están amparados por alguna excepción. Son llanos para las reglas, no se interesan mucho por las sutilezas de la pronunciación. En cambio, los agudos, son muy afectos a las reglas de acentuación. Para ellos es casi como una tradición hacer portación de acento. Más que nada, aman poner las tildes sobre las íes, y ahí es cuando irremediablemente se pudre todo: el esdrújulo, ajeno a las fútiles elucubraciones del agudo pone nuevamente pies en Polvorosa y huye despavorido. Es por eso que desde aquí sostenemos que la relación entre un esdrújulo y un agudo puede funcionar en tanto al agudo no le de por agudizar su genialidad y el esdrújulo haya entrado en una suerte de etapa abúlica, por la cual ya no le interese convertirse en el faro de un mundo frívolo.&lt;br /&gt;A muy grandes rasgos, ésta sería la forma en que los diferentes acentuados se relacionan entre sí. Sólo nos resta por conocer qué pasa cuando cupido flecha a dos agudos, para eso, me gustaría cederle la palabra nuevamente a mi colega, Ana Paula Marangoni, quien como yo, se reconoce como una mujer aguda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Palabras finales de la presentadora:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más complejo, luego de la comprensión de esta exhaustiva descripción, es reconocerse a uno mismo en la correcta clasificación. (Yo, como mujer aguda, he querido pasar muchas veces por esdrújula, y además he tenido la muy mala desgracia de cruzarme con muchos hombres graves, y algún que otro agudo, combinación siempre indeseable, la de un hombre y una mujer agudos, que casi irremediablemente culmina en una lluvia de objetos, en el mejor de los casos. Esta combinación suele además incluir los más increíbles casos de estafas post matrimonio, venganzas, o peleas que continúan a lo largo de toda la vida, con la misma efusión con la que antes se mantuvo el vínculo amoroso.)&lt;br /&gt;Una vez que la persona ha llegado a su correcta clasificación ortográfica, es importante que analice minuciosamente a la persona amada para poder clasificarla correctamente. La doctora, en algunos casos, se encarga de asesorar a los dudosos personalmente (dudosos entre los que me cuento debido a que mi agudeza cuenta con un ascendente esdrújulo, y  algunos estados de ánimo me empujan a la gravedad), ya que  es importante contar con un profundo conocimiento gramatical, en especial cuando la persona es una excepción a la regla.&lt;br /&gt;Por eso, si puede atender a esta recomendación, no pierda más tiempo comprando horóscopos, consultando el tarot, pagando a brujas, chamanes, líderes espirituales, o curanderos. Cómprese un buen libro de gramática, y todos sus problemas amorosos se verán a la brevedad solucionados.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-1251860031503956576?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/1251860031503956576/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=1251860031503956576' title='9 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1251860031503956576'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1251860031503956576'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/11/nosotros-y-la-ortografia-causas-y.html' title='Nosotros y la ortografia (Causas y consecuencias de los errores ortográficos de nuestras vidas)'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-2815761849881100020</id><published>2009-11-02T06:29:00.000-08:00</published><updated>2009-11-02T06:31:19.859-08:00</updated><title type='text'>Los dormidos</title><content type='html'>Hay quien dice que viajar en colectivo despierta insospechados juegos de seducción entre los viajantes, quién sabe por qué. Algunos opinan que es precisamente la circunstancia de hallarse frente a personas que difícilmente volvamos a ver la que despierta todo tipo de fantasías. Otros manejan teorías que relacionan el deseo físico con el, digámoslo así, traqueteo del colectivo, pero estas han sido oídas en reuniones poco protocolares, en horarios poco transitados por la seriedad y en boca de personas que anteriormente ingirieron toda clase de sustancias tóxicas, por lo cual evitaremos estas explicaciones más cercanas a la grosería, y dejaremos en suspenso este misterio de la seducción bondilera.&lt;br /&gt;La escribiente admite ser presa de dicha seducción y concuerda junto a otros testigos en que “desde arriba es otra cosa”, y que sin exagerar, le parecen lindos “todos los tipos”. Incluso ha presenciado la ruptura del hechizo cuando, al bajar detrás de alguno de estos anónimos galanes, comprobó, ya con los pies en tierra, que el Adonis no era más que otro pibe de lo más común, y hasta medio “feucho”. &lt;br /&gt;¿Quién no se vio alguna vez entregado a un juego de seducción, quién no se abandonó a un juego de miradas, breves palabras, insinuaciones, galanterías, precisamente agradable e intenso por tener la sentencia final cuando alguno de los dos baje del colectivo?&lt;br /&gt;Por eso, historias de seducción en el colectivo hay muchísimas. He aquí algunos casos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marín Gómez se tomó el 106 un sábado a la tarde. Tuvo esa mala suerte de sentarse en los asientos que están al revés de la dirección del vehículo, al revés de la lógica, y al revés de toda sensación que pueda indicar placer. Sin embargo, esa desventajosa ubicación le permitió contemplar a la chica más linda que alguna vez vio arriba de un colectivo. Tan hermosa era, que aunque trataba de disimular no podía evitar mirarla cada cuadra y media. El asunto es que en algún momento advirtió que la muchacha también lo miraba, digámosle, cada dos o tres cuadras. Cuando, cada tres o cinco cuadras, sus miradas coincidían, Martín percibía, o creía percibir, que aquel ser dotado de tanta belleza lo miraba a él con el mismo interés. &lt;br /&gt;Martín tenía que bajarse, pero antes, decidió una vez en la vida guiarse por su intuición, y confiar plenamente en su capacidad de seducir a primer vista. Así que anotó su número de teléfono en el boleto, y encaró derecho para la dama. Si se imaginan la cara de la muchacha al ver que un desconocido se le para enfrente, le da un papel, y le habla en un tono de voz lo suficientemente alto como para que lo escuchen todos los pasajeros, incluyendo al colectivero, por favor coloquen en esa expresión todos los matices que puede lograr la vergüenza en un instante. Las palabras exactas se han perdido en el camino, y en los sucesivos relatos de Martín han llegado a ser seguramente, mucho más valientes y heroicas de lo que fueron en aquel preciso momento. Pero lo que sí podemos asegurar es que el pibe se la jugó, le dejó su teléfono y se bajó, rompiendo el tabú de las miradas, perforando el imaginario de “lo que podría haber sido”, y hacer realidad el deseo aunque sea por un momento.&lt;br /&gt;Un caso muy distinto es el de Natalia Valenzuela, quien se divertía precisamente a costa de los hombres enamoradizos y corajudos como Martín. La damisela se entretenía deslizando miradas furtivas al muchacho que le parecía oportuno. Y si este se bajaba, en el momento en que descendía por las escaleras, o peor aún, cuando ya se había bajado, entonces le clavaba una mirada llena de deseo, precisamente resguardada en la circunstancia de que ya no había posibilidad alguna de que el hombre en cuestión tomara cartas en el asunto. Hay quienes dicen que el juego de Natalia es de una crueldad impensable. Otros opinan que al menos les regalaba la ilusión de una conquista inexistente. Algunos cuentan que un día se quiso hacer la viva con un tipo que corría carreras. El atleta de patas largas, que hacía bastante que no tenía una conquista callejera, corrió el bondi dos cuadras y en un semáforo lo enganchó de nuevo. Dicen que del espanto de esa vuelta, y de la vergüenza con la que lo tuvo de rechazar, asegurándole que estaba equivocado y que ella no le había tirado ningún beso, dejó de ser una simuladora de conquistas, y ahora se dedica a leer o mirar vidrieras desde la ventanilla.&lt;br /&gt;Pero la historia que más me gusta de todas las oídas por ahí, es la de los dormidos. Clara volvía de trabajar, un miércoles, lo suficientemente cansada como para dormirse de un tirón en toda la hora de regreso hasta su casa. Por suerte consiguió un asiento rápido, lo que, con el sueño que ya torturaba sus piernas y el colectivo abarrotado de cuerpos cansados, le pareció una bendición. Así que se sentó, y se entregó al sueño. Primero deslizó su columna por el asiento, entreabrió las piernas lo más cómodamente posible, y coronó su descanso apoyando la cabeza contra el respaldo de atrás. El calor, el movimiento del vehículo, no impedían para nada su descanso, sino que lo alimentaban y lo hacían más profundo aún.&lt;br /&gt;De pronto, alguien la despierta. La señora que viajaba del lado de la ventanilla tiene que viajar. Se para, la deja pasar, y avanza hacia el fondo, feliz por la nueva ubicación. Advierte que hay un hombre vestido de traje, algo corpulento, con expresión cansada. Clara se sienta, se acomoda nuevamente, y con los ojos cerrados comprende que el hombre de traje se sentó a su lado. Se entrega nuevamente al sueño, pero su atención está repartida entre ella y la nueva presencia a su izquierda. Su cuerpo permanece tenso, abre los ojos, observa que el hombre de traje está en la misma posición que tenía ella antes: la cabeza hacia atrás, los músculos de la cara relajados, las piernas entreabiertas. Clara entonces se entrega también al sueño. Las piernas de él rozaron las suyas, pero no le molestó, los dos compartían el mismo cansancio, el deseo feroz de entregarse al sueño durante una hora. &lt;br /&gt;No sabemos en qué momento, Clara reclinó su cabeza sobre el hombro de él. Y así siguieron el resto del viaje, sosteniendo su pacto de sueño, él rozándole la pierna, ella reclinando su cabeza, compartiendo una entrega que los trascendía a ambos. &lt;br /&gt;Clara bajó primero, y antes de no volver a cruzarse, se deslizaron una sonrisa que mezclaba algo de galantería con complicidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-2815761849881100020?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/2815761849881100020/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=2815761849881100020' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/2815761849881100020'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/2815761849881100020'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/11/los-dormidos.html' title='Los dormidos'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-1362234203117678218</id><published>2009-11-01T09:56:00.000-08:00</published><updated>2009-11-01T10:50:40.958-08:00</updated><title type='text'>Extraños doctores…</title><content type='html'>Hacía un buen tiempo que no recurría a “ese tipo de doctores”. Elena admitía para sus adentros que era una consulta que evitaba, por su extrema vergüenza ante la desnudez, y especialmente, por esa sensación tan extraña que le producía estar perfectamente vestida de la cintura hacia arriba, mientras que su parte más vulnerable se encontraba absolutamente expuesta. Esa incongruencia que la transformaba en una absurda sirena, mitad socialmente aceptable, mitad ridiculizada, le causaba un sufrimiento difícil de explicar que se agravaba con la absurda posición exigida, las piernas excesivamente abiertas, su cuerpo que comenzaba a sudar de un modo tan absurdo como inexplicable, delatando una vergüenza inaceptable para una mujer de su edad.&lt;br /&gt;Entonces, Elena en la sala de espera, leyendo para distraerse, observando de reojo a las mujeres que esperaban junto a sus bebés para pasar a la sala de obstetricia que se encontraba al lado. Pensó unos instantes en la proximidad de las salas, indicada una como la continuidad natural de la otra, algo que aún le resultaba difícil de aceptar (y todavía a su edad…), lo que le hacía justificar su rechazo hacia la primera sala, algo así como una resistencia secreta a una futura maternidad. &lt;br /&gt;Mientras tanto, Elena, enfrentada a la cotidianeidad de una lectura distraída, que no se proponía como fin, sino como excusa para no esperar de brazos cruzados, para no pensar con demasiada insistencia en nada: ni en la novela, ni en ella, ni en lo que le deparaba en la puerta de al lado.&lt;br /&gt;Entonces, la puerta se abre con definición y delicadeza, una voz pronuncia su apellido como un interrogante absoluto, un nombre que podría ser el de cualquiera de las mujeres presentes en ese angosto pasillo, hasta que coincide con la cara, el cuerpo, y la voz de Elena, que contesta débilmente “sí, soy yo”, como una niña que dice tímidamente “presente” en su primer día de clases.&lt;br /&gt;Las miradas se encuentran fugazmente, y luego, Elena se levanta para seguir al médico con su movimiento torpe de siempre: primero se levanta y luego guarda el libro en la cartera mientras camina, colocando el señalador, y sosteniendo con la otra mano un saco, en un intento desesperado por no dejar caer nada. &lt;br /&gt;Ingresan a la sala, y es Elena quien cierra la puerta. Lo primero que pregunta el médico no es cómo anda, ni como se siente, ni por qué vino. Ni siquiera recae en el lugar común del pronóstico sobre el clima. Le pregunta qué estaba leyendo, y eso la desplaza a ella de su incomodidad, la traslada a una conversación despojada de inseguridades, y comienzan a intercambiar comentarios sobre autores, los dos compartiendo un territorio cómodo para ambos. Él es un hombre inteligente, piensa Elena, y no se nota sólo en el contenido de la conversación; se advierte en su forma tan cortés de hablar, de elegir las palabras, de evitar los lugares comunes, de generar confianza en este primer encuentro. Además es un hombre atractivo, y eso también la anima.&lt;br /&gt;El biombo es ridículo. Lo sabe el médico, lo sabe la paciente, lo sabemos todos. Sin embargo, Elena aguarda a que él se lo extienda, para preparar su metamorfosis: sirena del ridículo, del medio despojo, del sueño nudista en la vía pública. El biombo, entonces, tiene la función de marcar que ese desnudo no es igual al de ella frente a cualquier hombre (desnudo en el que Elena particularmente jamás siente vergüenza). Es el límite entre el erotismo y la profesionalidad que exige la medicina frente a la anatomía humana, incluso con las partes distintivas de la sexualidad. El biombo indica que “vagina”, esta vez, es una palabra más del diccionario. Pero el biombo está extendido a medias, advierte Elena. Sólo para dejar en claro que su función es absolutamente protocolar, y que ambos lo saben.&lt;br /&gt;El ritual de la revisación comienza sin demoras, y si bien ella suele sentir dolor, esta vez admite que le duele un poco menos. El médico suavemente lleva hacia fuera sus rodillas cuando la incomodidad la lleva a cerrarlas instintivamente, y entonces ella se deja llevar, conteniendo el aire con la mente en blanco. &lt;br /&gt;Finalmente, el ritual concluye exitosamente. Con una elegancia inusual, él le toma la mano para bajarse de la camilla, como un caballero ayudando a bajar a una dama de un carromato. Sólo que su mano está empapada por el sudor, y ella se sonroja, y se pregunta qué pensará el doctor de aquella pegajosa sensación. &lt;br /&gt;Restaba que el doctor examinara sus mamas. Elena se viste de la cintura hacia abajo, y se descubre de la cintura hacia arriba. De pronto algo cambia. Este desbalance la iguala a la auténtica seducción de las sirenas. Su cintura, sus hombros, sus pechos de mujer joven hacen sonrojar levemente al médico. Elena sin saber por qué cierra los ojos y se entrega a la imaginación. Con los ojos cerrados visualiza su cuerpo desnudo por completo, entregado a las manos, a la boca entreabierta del médico, y sus partes bajas se cubren de humedad. &lt;br /&gt;- Señorita, ¿se siente bien?&lt;br /&gt;Elena reacciona, y se descubre abriendo los ojos, apoyada en la camilla, y se avergüenza de encontrar en su rostro un gesto inexplicable de placer. El médico la observa algo perplejo, y le dice secamente que está todo en orden, que a los quince días ya tendrá el resultado de los estudios.&lt;br /&gt;Elena se viste rápidamente, con el deseo de estar ya en otro lado, absolutamente abochornada por haberlo estropeado todo.&lt;br /&gt; Elena se escapa, ya con una seriedad que le transforma el rostro, y en el momento en que se despide, el médico la detiene y le da una tarjeta.&lt;br /&gt;- Por si me necesita…-dice tímidamente, como un niño pidiendo permiso a la maestra para ir al baño. Y la puerta se cierra, con la misma delicadeza con la que se abrió.&lt;br /&gt;Elena sonríe, y guarda el número de teléfono. Tendrá que cambiar de médico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-1362234203117678218?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/1362234203117678218/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=1362234203117678218' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1362234203117678218'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1362234203117678218'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/11/extranos-doctores.html' title='Extraños doctores…'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-1196494744031146264</id><published>2009-10-06T06:40:00.000-07:00</published><updated>2009-10-06T06:43:38.998-07:00</updated><title type='text'>¡Feliz, pero muy feliz cumpleaños!</title><content type='html'>Claro que cumplir años es siempre una experiencia de lo más agradable (siempre y cuando uno esté al tanto con el conformismo y la resignación necesarias para aceptar el número de aniversario en cuestión, y no se insista demasiado en balances innecesarios e improductivos, por lo menos ese día). En fin, suele ser un acontecimiento agradable, gratificante; una excusa para recibir saludos, abrazos, deseos de felicidad, y algún que otro regalo. &lt;br /&gt;Pero… (y sí, tenía que haber peros) no es lo mismo cumplir años un día jueves, un día martes, o un día domingo. No es lo mismo tampoco llegar al célebre momento en verano, en invierno, en un día de lluvia, de tormenta eléctrica o con un sol que raja la tierra. Ni hablar de la terrible fatalidad de los del “29 de febrero”, esos casos que siempre alguno comenta en una reunión. Nadie soporta la capacidad de resignación de esas personas, destinadas a cumplir la condena de la inexactitud, de la mendicidad de la propia fecha, que como todos sabemos, solo llega cada cuatro años. &lt;br /&gt;También hay casos trágicos (y solo puedo relatar esto desde la triste vivencia) de aquellos que deben compartir esta fecha tan única y especial con un pariente: madre, padre, hermano, sobrino, o hijo, circunstancia ante la cual uno comienza a elucubrar un oculto mensaje kármico ligado al familiar que con su solo nacimiento (cuestión muy delicada a la hora de hacer acusaciones) nos arrebató el derecho a la exclusividad. Aunque también conozco casos peores, como los actos patrios, o la coincidencia con la navidad o el año nuevo, eventos que pulverizan completamente la sensación de homenaje, porque todos se saludan efusivamente con un regalito bajo el brazo. &lt;br /&gt;En fin en fin en fin, el cumpleaños está determinado por infinitas vicisitudes que año a año pueden convertir la conmemoración de nuestra vida en un momento trivial, feliz o desastroso.&lt;br /&gt;Como soy amiga del divague, pero tampoco doy puntada sin hilo, he aquí mi relato, basado, por supuesto, en hechos reales sucedidos a terceros que acuden a la taquígrafa para dar cuenta de lo extraordinario, lo maravilloso, o como acontece en esta oportunidad, simplemente de los infortunios que nos depara, precisamente, la misteriosa rueda fortuna.&lt;br /&gt;Cumplir años un día lunes puede ser algo bastante incómodo, sobre todo si la persona se ajusta a la cábala de no festejar antes (por temor a muchos años de mala suerte) y además tiene el despechado capricho de querer reunir a sus amigos en el mismo día de la fecha. En este preciso caso, la señorita x se reunió con su familia el domingo a la noche, a la que mantuvo en vilo hasta las doce en punto para no caer en las terribles fauces de la mala suerte. La velada familiar comenzó temprano, y como entre parientes todos se conocen (hasta los chistes, las historias y las discusiones), a las once y media ya todos bostezaban y miraban el reloj ansiosamente para librarse de la inútil espera por un “feliz cumpleaños” y el ritual de pedir los deseos y soplar las velas, y finalmente, cumplir los años muy pero muy feliz.&lt;br /&gt;La señorita se acostó algo agotada y alcoholizada, porque entre otras cosas llenó la angustia de su espera en el diminuto espacio de su vaso, todas las veces que pudo. A la madrugada se despertó sobresaltada porque una tormenta eléctrica le anunciaba un día repleto de agua y humedad, hechos que siempre alejan a las personas de la casa de un cumpleañero, especialmente si el cumpleaños acontece un día lunes.&lt;br /&gt;En fin, el glorioso día de su cumpleaños, la señorita amaneció con una terrible resaca y muy pocas horas de sueño en el haber, sumadas a la nefasta sensación que se tiene en los amaneceres de los días lunes (y no necesito citar a sui generis) en los que la vida no se presenta como un bendición, sino precisamente como un castigo divino, que a lo largo del día va a ser penoso e interminable.&lt;br /&gt;Es decir, la sensación de sueño y de día laaaaargooo tenía un final oscuro, porque a la noche, había invitado a todos sus amigos a su casa, de los cuales, además, quién sabe cuántos vendrían, con ese lunes chorreante de humedad por todos lados.&lt;br /&gt;Estas impresiones que la señorita intercambiaba con su yo interior se vieron agravadas por la confusión que le infundió un tal Docampo, que insistía en que no había cumplido 26 años, sino apenas 25, y que los veintiséis recién comenzaban a ser transitados. Dicha teoría le pareció halagadora, aunque absolutamente incomprensible (la escribiente solicita que en todo caso, la teoría sea desarrollada por el profesante, a fin de aclararnos esta cuestión a todos los interesados). &lt;br /&gt;Pero los días, por incomprensibles, por largos, por agotadores, por tristes o confusos, siempre tienen un final, y este tuvo su hermoso final, cuando a señorita se encontró con sus amigos, compartiendo una charla, una pizza y una cerveza. Tal vez haya que decir que aunque los días, la estación del año, o el pronóstico climático nos recuerden que nada es perfecto, no hay nada más mágico que el encuentro de las personas que se quieren, atravesando las distancias físicas y mentales, retornando de los exilios personales y voluntarios para festejar, como excusa, un cumpleaños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-1196494744031146264?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/1196494744031146264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=1196494744031146264' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1196494744031146264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1196494744031146264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/10/feliz-pero-muy-feliz-cumpleanos.html' title='¡Feliz, pero muy feliz cumpleaños!'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-4916012978912425115</id><published>2009-09-05T08:02:00.000-07:00</published><updated>2009-09-05T08:04:33.542-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sexos opuestos'/><title type='text'>Motivos de una mujer para NO CREER  que ese hombre NO ESTÁ ENAMORADO de ella</title><content type='html'>Es más fácil creer que papá Noel existe, que los extraterrestres están por dominar la Tierra, o que el vino uvita no hace mal al hígado, que aceptar que un hombre no está enamorado de nosotras.&lt;br /&gt;Antes de aceptar el hecho, que puede ser de lo más evidente, hay todo un aparato de mentiras que puede justificar hasta lo más insólito. Examinaremos los distintos pensamientos que alejan cada vez más a una mujer de la razón:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un hombre no responde un mensaje de texto, es probable que ese mensaje se haya perdido en la dimensión paralela de los “mensajes que nunca llegan” (algún día alguien  va a demandar a las compañías telefónicas, y finalmente van a aparecer todos esos mensajes soñados, todos esos “yo también te quiero”, “te perdono”, “te extraño”, “quiero verte” que estas crueles corporaciones nos roban a las mujeres y hombres enamorados). Bien, como el mensaje se ha perdido en la dimensión desconocida de los “mensajes que nunca llegan”, es casi una obligación mandarle al muchacho otro mensaje de texto, ya que el pobre jamás podrá enterarse de lo que sentimos por él, y entonces, preso de la duda y la timidez, jamás se decidirá a subirse a su corcel para rescatarnos de la torre en la que nos encontramos prisioneras, y desde donde mandamos bengalas, palomas mensajeras con un mapa exacto de la torre y un GPS por si acaso, y a pesar de todas las indicaciones, se pierde en el bosque.&lt;br /&gt;En fin, lanzamos al universo virtual un segundo mensaje de texto, tan incierto como la tórtola entrenada para llevar un papelito entre sus garras contra el viento Zonda. Como tampoco obtenemos una respuesta, se confirma el hecho: no tiene crédito. Y si no tiene crédito… ¡hay que llamarlo! El pobre debe estar desesperado, sin dinero para hacer una carga virtual en el kiosco más cercano, entonces, ¿qué nos cuesta hacer un llamadito? Nadie se muere por marcar un numerito. No, nadie.&lt;br /&gt;Y llamamos. Tarda en atender. Bueno, no atiende. Claro, seguramente tenía crédito, pero estaba en una reunión, en una clase, o en un sótano sin señal (se está morfando una pizza en Las Cuartetas, o está escuchando a Dolina en el Tortoni). &lt;br /&gt;Ya está, ya hicimos todo lo que teníamos que hacer, ahora a des –esperar. Cuando vea en su teléfono que tiene una llamada perdida, va a llamar en seguida. Pero pasa el tiempo… y nada. ¿Andará mal su teléfono? Capaz que no es como el que tiene una, que le avisa de todos los mensajes, de todas las llamadas… &lt;br /&gt;Bueno, no importa, hay que esperar. Tampoco hay que rebajarse (aunque no lo parezca, todavía queda un poco de dignidad).&lt;br /&gt;Al otro día llega un mensaje de texto, simpático, amigable, prometiendo una invitación “algún día de estos…”. Bien, el príncipe nuevamente tiene un problema, porque algún día de estos, por ahí él está libre, nos manda un mensaje, ¡y una no puede! De hecho, es lo más probable que suceda. Entonces, hay que mandarle por mail, una grilla tentativa de nuestros horarios, para que el pobre idiota sepa qué “día de estos” puede efectivamente concretarse el feliz encuentro.&lt;br /&gt;Entonces, mandamos al caprichoso universo virtual, esta vez vía internet, un mail simpático, en el que se esconde, entre palabra y palabra, la grilla secreta de nuestros horarios. He aquí un ejemplo ilustrativo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juancito, como andas tanto tiempo?&lt;br /&gt;Estaba en un locutorio y como estoy sin credito te respondo por aca&lt;br /&gt;Hoy tengo ingles hasta las siete y desp paso por la casa de una amiga que tengo que pasar a buscar un vestido para un casamiento que tengo el sabado&lt;br /&gt;Si tenes ganas, mañana desp del laburo nos vemos.&lt;br /&gt;Cualquier cosa avisame&lt;br /&gt;Besos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien, el caballero ya tiene suficiente información como para moverse. Martes: Inglés, Sábado: casamiento, días del medio: ¡libres!&lt;br /&gt;A partir de aquel envío gratuito de la grilla de horarios, la situación se complica, porque habrá que revisar cada meda hora, no sólo el teléfono celular, sino también el correo electrónico. Al muchacho puede ocurrírsele en cualquier momento, provocar un encuentro espontáneo.&lt;br /&gt;Bien, lo que sigue es una lenta muerte, algo así como una hemorragia que no para. Llega un mail dos días después, el muchacho contesta sin demasiada simpatía que no puede en esos días en los que una podía. Bien, tampoco hace una oferta para la semana siguiente. El instinto, que lentamente despierta de su milenario letargo, nos insinúa levemente que algo huele mal. La princesa comienza a sospechar que el príncipe se quedó en el bosque fumando hierbas, se durmió una siesta, y después se sumó a una parranda de gitanos ambulantes. &lt;br /&gt;Algo ofendida, la señorita hace una contra oferta para la semana siguiente; “Bueno, avisame cuando quieras la semana que viene, estoy un poco más libre. Que andes bien, besos”.&lt;br /&gt;Pero la muerte inminente llega: jamás responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya está confirmado, el príncipe no sólo está de parranda, sino que ya nos podemos imaginar las caderas de una morisca con la que se está dedicando enteramente a la juerga. Solamente queda meterse en una parte remota del propio cuerpo la soga de 50 metros, hecha con hilos de servilleta, con la que planeábamos escaparnos de la torre, a pesar del riesgo que eso significaría para la propia vida.&lt;br /&gt;En fin, la epifanía llega, cruel y contundente: no te quiere, ergo, no quiere verte.&lt;br /&gt;Con lo poco de entereza que queda, solo resta sacarse ese vestidito rosa con puntilla tan ridículo, mandar al joven a la reputísimaqueloremilparió, bajar de la torre por el asensor, y salir a tomar unos tragos con el molinero, que al fin y al cabo, tiene unos  buenos tubos, y siempre está disponible.&lt;br /&gt;La verdad llega, tarde o temprano. Sólo que a veces cuesta un poquito convencerse. Un poquito nomás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-4916012978912425115?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/4916012978912425115/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=4916012978912425115' title='11 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/4916012978912425115'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/4916012978912425115'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/09/motivos-de-una-mujer-para-no-creer-que.html' title='Motivos de una mujer para NO CREER  que ese hombre NO ESTÁ ENAMORADO de ella'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-2269197767061599785</id><published>2009-07-14T05:28:00.000-07:00</published><updated>2009-07-14T05:45:33.874-07:00</updated><title type='text'>La mañana</title><content type='html'>La mañana&lt;br /&gt;Me toca hoy escribir sobre un tema al que la literatura ya le debe muchas páginas. Pero será por la conjunción de momento especial y reiterado, que me resulta indispensable continuar rindiéndole tributo. Porque la mañana sigue siendo, a pesar de su repetido acontecer, una suma de instantes difíciles de desentrañar. La mañana, o el despertar, que aunque todos los días suceda, para cada uno y en cada oportunidad puede ser diferente. Para algunos es un colchón calentito y una modorra que se estira en el transcurrir del tiempo, que en estados posteriores de conciencia nos infunde la duda de lo que seríamos si acaso superáramos esa cotidiana demora que arma la ecuación perfecta entre el placer y la inutilidad absoluta, y nos compara desdeñosamente con los cuerpos inertes, las larvas, las amebas y paramecios (información inútil sobre cuerpos unicelulares que todos sabemos, y ya que estamos, para que sea un poco menos inútil, la escribo). &lt;br /&gt;Las mañanas son de lo más multifacéticas. Nos pueden sorprender con un mal humor descollante, con odio al mundo y a todo ser despierto sobre la tierra. O pueden encontrarnos con despertares de esos repentinos, en los que uno se cae del colchón, y sin que nadie pueda explicarlo nos descubren barriendo una vereda, acomodando un ropero, corriendo en una plaza o yendo a comprar el pan. &lt;br /&gt;El estrecho pasaje que nos separa del reino de los sueños (o el surrealismo, o el inconsciente, o quien sabe qué más) puede regresarnos al reino de las realidades con angustias, miedos, deseos sexuales, recuerdos muy antiguos, o una sensación de trivialidad absoluta. Puede requerir al menos media hora de mirar el techo, que aunque sea interpretado por los cuerpos necios como simple holgazanería, sabemos los entendidos que el despertante está envuelto en terribles u oscuros pensamientos. Y que los golpes auditivos del despertador o los gritos de alguna matrona sólo logran aumentar el indescriptible desamparo de quien está pasando tan horrible trance. &lt;br /&gt;Pero hay una, que a fuerza de imponerse por torpe, atroz, violenta o automática, resume más que otras lo trágico de este momento. Es la mañana que nos arranca forzosamente del colchón, nos sacude con golpes espasmódicos de agua, sensación térmica, café con leche a los apurones, y sin que nos demos cuenta, nos sorprende caminando en la calle, o esperando el colectivo, o viajando en él, o llegando a destino. Y digo “o” precisamente porque el fatal hábito logra abrirnos los ojos, pero uno nunca sabe en qué momento preciso retorna el alma al cuerpo, la conciencia a la mente, y entonces sí reconocemos efectivamente que estamos despiertos, para bien o para mal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana&lt;br /&gt;Sucede que todo este preámbulo no era para filosofar vanamente (o no era sólo para eso), sino para darle el merecido lugar que han tenido los pensamientos de Alicia una mañana que parecía bastante igual a las demás. Solo que, mientras caminaba hacia la parada de colectivo, y su alma entró en una brusca colisión con su frío cuerpo, descubrió que sus pensamientos eran demasiado profundos para obrar como bisagra entre formas tan disímiles de existencia. Que comenzar su día planteándose lo que durante días enteros había permanecido sin plantearse era acaso un extremo de lucidez, podríamos decir, absurdo.&lt;br /&gt;No vamos a aclarar qué era aquello en lo que Alicia pensó. Sólo basta decir que era algo que evidentemente la torturaba, en ambos reinos, y probablemente también en otros posibles. Podemos imaginar recuerdos demasiado vívidos, que se confundían con un presente demasiado nebuloso, y dos “demasiado” que se mezclaban contradictoriamente en su mente no la dejaban en paz.&lt;br /&gt;Entonces Alicia pensó, clarito, mientras caminaba hacia la parada, “dejarlo ir, tengo que dejarlo ir”. Y no podemos saber si se refería a alguien en particular, a un recuerdo, o simplemente al pasado, como una gran amplitud de ella misma, que ya no era ella, y ya no le servía. &lt;br /&gt;El día era entonces un abanico de posibilidades. ¿Lo era realmente? Debía ir a trabajar, pero también podía llamar, fingir una enfermedad, y hacer simplemente otra cosa. Claro que una vez en el colectivo era mucho más fácil dejarse llevar por la musa de los hábitos y la comodidad, y sencillamente ir una vez más a trabajar (así como es más fácil creerse enfermo y seguir durmiendo cuando aun se está en la cama). Entonces, si ella no iba a su trabajo, aunque no tuviera justificación de ningún tipo, sería esta una opción legítima. &lt;br /&gt;No. Era todo ridículo. ¿Y qué cambia un día, si al otro las cosas volverán al orden habitual? ¿Y de qué le serviría dar vueltas por la calle, si al fin y al cabo, tampoco sabía muy bien qué podía hacer? Podía ir al cine… aunque todavía era muy temprano y tendría que hacer tiempo en un bar. Y no tenía nada para leer. &lt;br /&gt;Alicia se encontró con que realmente no sabía qué hacer. Con que el gracioso abanico era una lista en blanco, más bien transparente, y en medio del bamboleo y del amontonamiento de gente, le parecieron todos sus planteos demasiado ridículos. &lt;br /&gt;Iría finalmente a trabajar, como todos los días. Dejaría que el día se suceda a fuerza mecanismo y costumbre, sin que le ocurra nada extraordinario, nada digno de mención cuando esa sucesión de horas se condensara en un relato de lo vivido frente a un plato de comida. Porque, qué era la vida, al fin y al cabo, sino una sucesión de actos y movimientos imperceptibles. “Como el movimiento de la tierra”, pensó. “La tierra gira y no nos damos cuenta”. Y acaso las sorpresas, las novedades, los exabruptos de éxtasis o dolor eran breves interrupciones del lento girar anestésico de la vida. Y fue así que en el giro concéntrico de sus pensamientos, por momentos lento, y por momentos abrupto, descubrió que tal vez añoraba uno de esos vuelcos excepcionales de la vida. &lt;br /&gt;Un vuelco. Sí. Era lo que definitivamente necesitaba. ¿Pero qué podía ser eso en este momento de su vida?&lt;br /&gt;De pronto miró sobresaltada por la ventanilla. La marea de pensamientos matutinos tan inusuales la había distraído de tal forma que ya estaba llegando a Retiro. De momento se paró bruscamente, y entre codazos se acercó hasta la puerta. Pero antes de tocar timbre, algo la detuvo. Siguiendo una lógica de conformismo, la misma que la había convencido de cumplir con sus obligaciones, era más fácil ahora renunciar a ellas que volver a Almagro, donde estaba la oficina de seguros médicos. Decidió serenarse y esperar quince minutos. En poco tiempo cambió el paisaje, el colectivo se vació y podía esperar tranquila hasta llegar a la Terminal. &lt;br /&gt;Fue la última en bajarse. Podía tomarse otro colectivo, o el tren, pasar el día en otro lado, o simplemente dar vueltas por ahí. Sintió que después de tanto tiempo, su mañana era un verdadero comienzo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-2269197767061599785?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/2269197767061599785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=2269197767061599785' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/2269197767061599785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/2269197767061599785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/07/la-manana.html' title='La mañana'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-39956061429298174</id><published>2009-06-30T19:29:00.001-07:00</published><updated>2009-06-30T19:29:42.147-07:00</updated><title type='text'>El abismo entre el conocimiento y la comprensión</title><content type='html'>Suele suceder, y más veces de las deseadas, que la comprensión sobre un tema (llamémoslo equis) suele acontecer mucho tiempo después de que el curioso cazador de sapiencias se sumerge en las renombradas fuentes de conocimiento denominadas libros. Es decir (Y que esto no suene a defensa de la haraganería, o excusa para justificar la propia ignorancia, avive que ya tuvo un grupete de griegos, que con la buena labia de una “nueve corriente filosófica” no daban ni un solo paso, y así se pasaban la vida, a costa de los acueductos y otros servicios que ya habían inventado otros rompiéndose el coco, además de la servidumbre de los esclavos. Por que vamos, con un sirviente cualquiera se paraliza.), uno puede estar años enteros paseándose entre la bohemia, pensando que entiende a Marx, porque respira a Marx, huele a Marx, y hasta siente que conversa cotidianamente con Marx, cuando frente a un interlocutor brotan como rosas de la boca (¿rosas de la boca?) frases como fetichismo de la mercancía, o producción de plusvalor, así, como si nada. Claro que tuve que dejar de ser una lumpen y trabajar en una oficia para comprender el significado de explotación, y fundamentalmente, aquello de vender la fuerza de trabajo, cuando después de trabajar nueve horas, y de viajar hacinado una hora y media en un colectivo, uno siente que se perdió algo, un día, y otro de la vida, algo que ya no podemos recuperar, y ya no quedan fuerzas, las vendemos diariamente al precio de obtener esa recompensa sucia y siempre insuficiente llamada el capital, porque el capital sirve para comprar ropa, objetos, hasta libros, pero nunca tiempo, ese lo vendimos, se fue para siempre y se nos va en una sucesión metódica de jornadas anestésicas.&lt;br /&gt;Un astrónomo se pasó la vida estudiando las estrellas, pero comprendió la infinitud del universo una noche en la que se recostó en el pasto, y sintió que el cielo se le venía encima, y que podría intentar atravesarlo toda la vida, y continuaría con la misma perspectiva de aquel momento, contemplando el no límite, el nunca final, desde la pequeña proporción concreta que es él mismo. &lt;br /&gt;Una mujer comprendió Las meninas de Velásquez una mañana en la que despertó y contempló su casa, su familia y toda su vida como si fuera ajena a ella, como si todo el tiempo ella hubiese sido la observadora (y no la protagonista) de su propia vida, un espejo siniestro que le devolvió una imagen demasiado inexacta de sí misma.&lt;br /&gt;Un hombre en una cárcel es más foucoultiano que mil sociólogos.&lt;br /&gt;Alguien llamado Levi leyó alguna vez a Dante, pero descubrió el infierno en una búsqueda incesante de sentido que implicaba su propia supervivencia, rodeado de muerte en un campo de Austchwitz.&lt;br /&gt;Muchas lecturas pueden atravesarnos, pero sólo la vida dicta cuándo las comprenderemos exactamente. Una poesía puede darnos vueltas en la cabeza durante mucho tiempo, pero la epifanía llega cuando la vida sacude con muerte, dolor, engaño, decepción, tristeza o fatiga.&lt;br /&gt;Así que señor, señora, señorito y señorita, no se asusten si les parece que “saben”, que pueden opinar y explicar perfectamente un tema, y eso no les implica desgarros de vestiduras ni rechinar de dientes. Cuando algo les perfore el alma, se darán cuenta de que fatalmente comprendieron.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-39956061429298174?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/39956061429298174/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=39956061429298174' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/39956061429298174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/39956061429298174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/06/el-abismo-entre-el-conocimiento-y-la.html' title='El abismo entre el conocimiento y la comprensión'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-8872380614694569905</id><published>2009-06-18T12:35:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T20:21:42.077-07:00</updated><title type='text'>Del negro pendenciero (relato que viene a hacerle justicia a la esencia podri del amigo Deivid)</title><content type='html'>La segundas partes no suelen ser mejores que las primeras, y mucho menos esta, que justamente quiere desarreglar, arruinar, y llenar de manchas la primera.&lt;br /&gt;Lo justo es justo, y es así cierto que el negro baila tremendo, y que canta mejor todavía. Lo que faltó decir (mea culpa) es que no tiene plata, ni buena fama, ni tampoco vamos a decir que las mujeres le llueven por la vida. Para ser exactos, el deivid es un pibito podri, que según la definición de tal palabra, es un chiquito del conurbano, al que las cosas le suelen salir mal, y al que las muchachas suelen ignorar rotundamente. Frente a esta indiferencia femenina generalizada, los muchachos de su género no se conforman, y salen por los bares de moreno a changuisear, es decir, a buscar mujeres para pasar aunque sea, el mal trago de la noche. Claro, que la mayoría de las noches, lo que consiguen con seguridad es un pedo tremendo, y con suerte, algunas piñas de otro borracho podri de la zona. &lt;br /&gt;Los chiquitos del conurbano se enamoran de ninfas inexistentes, con quienes ellos sueñan todas las noches. Pero mientras el gran amor tarda en llegar y tomar la forma de una mujer terrenal, intentan ganar los favores de alguna pibita chorra de la zona, que lejos de todo romanticismo, sabe poner la carne en su lugar, y si te descuidás, también se lleva la billetera con los pocos pesos que quedaban para otra cerveza.&lt;br /&gt;Una vez hecha esta aclaración, tenemos que volver al negro, que en el afán de conquistar mujeres desarrolló un arte exquisito y único en el mundo, que es el de telarañar. El deivid saca a bailar a una muchacha desprevenida, que hasta ahora solo aceptó bailar por cortesía. Cuestión es que le empieza a dar vueltas y vueltas, haciéndola pasar por debajo de sus brazos, enredándola con manos y pies. Y la víctima, ya entra en un estado de mareo y deslumbramiento que no le permite distinguir cuantas vueltas dio, ni cuánto hay de talento de baile o de frenesí de movimientos. En ese momento, si alguien se detiene a observar, el deivid teje con sus manos una telaraña invisible que va envolviendo a la muchacha. Mientras dura el atontamiento, comienza a desplegar su labia, hablándole de cualquier cosa que entre vuelta y vuelta, haga pensar a la señorita que es conocedor del tema (cabe mencionar que alguna vez alguien lo escuchó de pasada, y pareció que mientras mareaba a la señorita le explicaba sobre inefables danzas de conquistas, una de ellas, la del vacunao). Cuando el tema termina, el aguijón ya está clavado, y si el negro todavía no coronó la conquista con un beso, falta muy poco para que lo haga. En esto consiste el arte de telarañar, del que solo muy pocas mujeres han podido escapar.&lt;br /&gt;Volviendo a la historia de la jujeña, conociendo el espíritu podri de David, podemos imaginar fácilmente, que la señorita que conquistó en los pagos de Jujuy no era nada menos que una pibita chorra de la región. Podemos imaginar también, que depués de un viaje entero de changuisear sin resultado alguno, por fín pudo telarañar a la señorita en cuestión. &lt;br /&gt;Es verdad que David la buscó al día siguiente, y que en un espejo infinito de umbrales no la pudo encontrar.&lt;br /&gt;Lo que esta pluma ocultó, no por maldad sino por desconocimiento, es que en otro bailongo, unas noches después, el negro se encontró a una parienta suya, quien le dijo que podía encontrar a la señorita perdida en otro baile. El negro se aferró al dato, y la fue a buscar (porque pibita chorra, pero al fin y al cabo conquista,  y también podemos admitir que le gustaba bastante). Cuando llegó a la parranda, ahí nomás estaba ella, pero acompañada por otro hombre. Y ya no tenemos mucho más que decir.&lt;br /&gt;Así que le hacemos justicia al amigo Deivid, chiquito podri del conurbano, a quien no le suele ir bien con las mujeres, y a quien le rompieron el corazón por los carnavales de Jujuy.&lt;br /&gt;A la jujeña ya le podemos decir traidora, y escribirle una canción con ese epíteto. Y cada cual, que se quede con la historia que prefiera, si la romantica, o ésta, que es tan decepcionante como la vida misma.&lt;br /&gt;Yo me quedo con una sola imagen, que es una calle de umbrales infinitos, y un hombre que se sintió muy solo en aquel laberinto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-8872380614694569905?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/8872380614694569905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=8872380614694569905' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/8872380614694569905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/8872380614694569905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/06/del-negro-pendenciero-relato-que-viene.html' title='Del negro pendenciero (relato que viene a hacerle justicia a la esencia podri del amigo Deivid)'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-3979469057623195352</id><published>2009-06-18T10:42:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T11:05:54.855-07:00</updated><title type='text'>Formas de olvidar</title><content type='html'>Sabía que olvidarlo sería difícil. Ya le habían dicho que había que tener paciencia: “al principio vas a estar triste, pero después vas a estar mejor”, una de esas tantas frases que integran el libro de proverbios sobre la vida, el manual de bolsillo que todos llevamos, oímos y decimos alguna vez: "hay que pasar el duelo", "a veces es mejor estar solo", "hay un tiempo para estar solo y otro para estar acompañado"(aunque este ideal de tiempos nunca coincida exactamente con la felicidad),  "nadie muere de amor" (aunque quién no murió varias veces de amor, y volvió a seguir viviendo, más por inercia que por convicción, y con todas esas muertes encima, que van haciendo una suerte de cementerio entre las tripas, y de a poco nos hacen cada vez un poquito más viejos e infelices), y  de a poco, siempre de a poco, "siempre (y finalmente) se olvida".&lt;br /&gt;Laura conocía muy bien esta última frase del libro de proverbios, que dada su situación, venía escuchando últimamente muy seguido. Cuando ella tenía cara tristona, cuando sin querer la conversación desencadenaba circularmente en el nombre de él y se le piantaba un lagrimón, cuándo un amigo le hacía la inevitable pregunta de cómo estaba, y ella,  con toda la sinceridad posible le decía que mal, que triste, que lo extrañaba, etcétera etcétera, siempre venía el remate (casi críptico para ella) con el tierno consuelo de que de a poco y lentamente, lo iba a olvidar.&lt;br /&gt;Laura no tomaba demasiado en serio esta sabiduría popular. Le sonaba bastante a falso consuelo, a palabras que gritan los que están lejos del dolor, los que ya no recuerdan la última muerte de amor que tuvieron, y ya no saben lo difícil que es volver a la vida cuando uno murió varias veces, más de las deseadas y necesarias, cuando parece que ya no tiene demasiado sentido volver a nacer.&lt;br /&gt;Sin embargo, un día, comenzó a olvidar. Claro que nunca imaginó que sería de esa forma. Fue algo, podríamos decir, tan progresivo como involuntario, y que nunca pudo explicar.&lt;br /&gt;Una mañana despertó, y descubrió que ya no recordaba su número de teléfono. Intentó recordarlo, y nada. Se le mezclaban los números, tal vez recordaba la característica,  pero los números siguientes se le mezclaban con otros muy conocidos (amigos a los que llamaba muy seguido, incluso se le venía a la mente el de una remisería a la que siempre pedía autos), y nunca lograba llegar al número. Pensó en buscarlo en la agenda, pero eso sería luchar contra ese lento proceso del olvido, que ya estaba haciendo su efecto, y con el que debía cooperar mínimamente. De todos modos, tampoco tenía un solo motivo para llamarlo, así que se resignó al olvido involuntario de ese dato menor, pero que al fin y al cabo, la iniciaba en el profético camino del olvido.&lt;br /&gt;Otra tarde, creyó no estar segura de su segundo nombre. También tuvo el leve impulso de corroborar el dato en algún lado, pero no le convenía invitar al recuerdo. Comprendió que verdaderamente estaba siendo poseída por el olvido, y lo dejó, una vez más,  ser. Más adelante no recordó su aniversario de novios, y dudó toda una tarde sin estar segura de la fecha exacta. &lt;br /&gt;Lo extraño es que estos olvidos eran repentinos, como si algo le arrebatara el recuerdo de la mente. Y así fue, que de  números y fechas (algo que el ser humano tiende a olvidar) pasó a olvidar su color de pelo, los lunares de su espalda, el tamaño de su boca, y hasta la expresión de su sonrisa.&lt;br /&gt;Los recuerdos eran cada vez más vagos y confusos, y cuando le aparecía alguno de ellos, no sabía exactamente si recordaba a un compañero de la primaria, a un amigo de un amigo, o a alguien que había visto recientemente, pero con quien no había tenido ningún trato cercano. Ya no lo mencionaba con sus amigos,  no le dedicaba las nostalgias de sus domingos, ni soñaba con rozar su piel desnuda en las noches de frío, ni se entristecía por no poder enredar la mano en la maraña de su pelo. Ya no recordaba nada de él. Lo había olvidado por completo. &lt;br /&gt;Un día cualquiera, una voz totalmente desconocida preguntó por ella en el teléfono. Laura, al no reconocer ni la voz ni el nombre de quien hablaba, con una absoluta y total inocencia respondió equivocado, y cortó. Y ya nunca volvió a recibir llamadas equivocadas.&lt;br /&gt;Sin darse cuenta, había vuelto a nacer una vez más. Ya estaba lista para volver a enamorarse.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-3979469057623195352?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/3979469057623195352/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=3979469057623195352' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/3979469057623195352'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/3979469057623195352'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/06/formas-de-olvidar.html' title='Formas de olvidar'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-1117460178319188952</id><published>2009-05-24T11:07:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T11:14:24.261-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cosa &apos;e mandinga'/><title type='text'>Extraños episodios en ciudadela</title><content type='html'>Suena raro, pero en la Terminal de colectivos de la línea ochenta y cinco, no sólo hay coches esperando para salir.&lt;br /&gt;Resulta que detrás de todos esos enormes micros hay un terreno valdío. Si usted se anima, por ahicito nomás hay un galpón. En el galpón hay un hombre rubio, de pelos largos como crines, al que llaman el cocinero. El hombre es agradable, conversador, y siempre cuenta historias de campo, o baila chacareras y zambas. Si uno va de día, el hombre anda cocinando, haciendo milanesas para los colectiveros que almuerzan en la&lt;br /&gt;Terminal. Siempre cocina carne, por eso tiene cuchillas, y abunda el olor a sangre. A veces agarra un churrasco bien fileteado y alargado, y se pone a bailar una hermosa zamba, que encanta a los que lo observan, porque es un gran bailarín, y las gotitas de sangre caen a ritmo.&lt;br /&gt;Dicen que de noche se arma peña, y acude al lugar gente extraña de distintos lugares.&lt;br /&gt;Dicen que este hombre no es más que el mesmo mandinga, que las peñas son bailes satánicos (el diablo se esconde en la guitarra y en el folclore), y que el propio cocinero se encarga de sacarle el corazón a algún joven desgraciado que llegue al baile por error, o que fue atraído por la endulzante música. Dicen que si alguna joven baila una pieza con él, se enamora al instante, y él se la lleva al infierno donde tiene su reposo sin descanso, y las jóvenes lo acompañan a cambio de jugosas milanesas.&lt;br /&gt;Dicen también algunos mal pensados (y malhablados) que tal terreno no existe, mucho menos el galpón, y ni hablar de ese rubito lisonjero de mirada peligrosa. Aunque cuando el viento sopla fuerte y se lleva los sonidos a otra parte, algunos vecinos de la zona creen escuchar rasguidos salvajes, gritos sapukay y algunos sonidos un poco más dramáticos.&lt;br /&gt;Yo no he ido a esa Terminal ni de día, ni de noche. La sola idea de encontrarme al mandinga me pone los pelos de punta. Metódicamente, cuando rumbeo para esos lados y estoy por llegar a la Terminal, me bajo dos cuadras antes.&lt;br /&gt;Creer o reventar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-1117460178319188952?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/1117460178319188952/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=1117460178319188952' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1117460178319188952'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1117460178319188952'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/05/extranos-episodios-en-ciudadela.html' title='Extraños episodios en ciudadela'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-1273541285971674661</id><published>2009-05-24T10:33:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T12:03:48.831-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cosa &apos;e mandinga'/><title type='text'>Amor de umbrales</title><content type='html'>Al negro David, y a su jujeña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta no es otra que la historia del negro David. ¿Y quién es el negro David? Un pibe joven, con una sonrisa de mulato hermosa, y una voz tan increíble que una vez que se lo oye cantar, es imposible olvidarlo. Así es el negrito, en términos generales. Además de que canta zambitas como los dioses, también baila que da calambre (y sí, el talento suele venir mal repartido, a algunos mucho, y para nosotros nada). Con lo cual, se podrán imaginar que si no seduce chinas cantando, el remate viene en el baile. Pero así como ya lo imaginamos tan seductor, también es un terrible enamoradizo, y por acá viene la historia.&lt;br /&gt;Resulta que el negrito es de Moreno, pero quiso el destino (o mandinga, estas cosas nunca se saben) que un verano armara la mochila y se fuera rumbo al norte. ¿Se lo imaginan? Yo, sí, cantando, de baile en baile, carnavaleando por todas partes. No sabemos si fue tan así. Pero sí podemos creer que a alguno que otro bailongo fue, porque en uno de esos se enamoró. A primera vista, así nomás. El negro la vio y ya le hervía la sangre de ver una jujeña tan linda. Como todos se estarán imaginando, la sacó a bailar (no chacarera, sino una buena cumbia) y (esto me lo figuro yo) cuando la china sintió su ritmo, ahí nomás se enamoró también. &lt;br /&gt;No vamos a contar demasiado de la intimidad de este romance, sólo que se fueron a la orilla del río, y que se quisieron todo lo que dos personas se pueden querer en una sola noche. &lt;br /&gt;Cuando ya estaba clareando, el negrito la acompañó a la casa, y prometió ir a buscarla al otro día, memorizando con la vista el umbral por el que esa linda figurita desapareció. &lt;br /&gt;Al siguiente día, el negro ya estaba despabilado. Ya no tenía encima el coraje que infunden ciertos brebajes a los hombres en las noches de parranda. Más bien tenía el efecto posterior, en que las hazañas de lo vivido hace apenas unas horas parece un sueño, en contraste con el dolor de cabeza, y la dificultad del cuerpo para mantenerse en pie. En ese difícil trance estaba nuestro protagonista, aunque a pesar de estos terribles efectos, recordaba perfectamente a la jujeñita. Así que trató de juntar fuerzas, y con el sol pegándole en la nuca y el chillido de las chicharras persiguiéndolo, salió nomás a buscarla. &lt;br /&gt;No se imaginan ustedes la cara de tristeza del negrito cuando, yendo y viniendo, avanzando y retrocediendo, tomó conciencia de que no se acordaba ni remotamente donde vivía esa chica.  Que, en todo caso, de estar en la calle correcta (recordemos que en los pueblos, las calles no tienen nombre, sino que la gente se guía “a ojo”), los umbrales eran todos bastantes parecidos, por no decir exactamente iguales. Acá es donde uno empieza a desconfiar, y ya no sabe si en estos asuntos está la trampa del destino, o la colita misma del mandinga, que siempre engaña a los hombres con amores tan poderosos como inalcanzables. &lt;br /&gt;Para estos momentos, ya todos tenemos en la cesera la carita tristona del negro, arrastrándose por las calles calientes y empolvadas, con ganas (aunque no con la suficiente fuerza) de tocar timbre por timbre, puerta por puerta de todo el pueblo. &lt;br /&gt;De la jujeña no volvió a saber. Pasaron los días, ya se andaba quedando sin plata, y con el alma en derrumbe y el bolsillo en bancarrota, no tuvo otra opción que volverse a su propio pago. &lt;br /&gt;Nos queda por conocer otra historia, la de la jujeña, que quién sabe si se quedó en su casa tardes enteras, esperando que su amorío aparezca. Y después, no habrá querido ir a ningún baile, por no encontrarse con la cara del traidor, que de tanto amor que le tenía, lo consumió en una sola noche. &lt;br /&gt;A nosotros nos queda el consuelo de que con la tristeza de la jujeñita perdida, el negro haya compuesto aunque sea una linda zamba. Triste, pero hermosa, como lo fue este amor. &lt;br /&gt;Y yo me despido con una frase, que aunque a ningún enamorado le haga gracia, nadie puede negar el acierto:&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;“Lo bueno, y breve, dos veces bueno”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¡Hasta el próximo carnaval!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-1273541285971674661?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/1273541285971674661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=1273541285971674661' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1273541285971674661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1273541285971674661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/05/amor-de-umbrales.html' title='Amor de umbrales'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-6309991586243343979</id><published>2009-02-16T15:51:00.000-08:00</published><updated>2009-02-16T15:57:30.778-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juegos de Infancia'/><title type='text'>La tienda de los colores</title><content type='html'>-         En esta tienda usted no puede decir ni sí, ni no, ni blanco ni negro. ¿Queda claro?&lt;br /&gt;-         No.&lt;br /&gt;-         ¡Ya perdiste!&lt;br /&gt;-         Ah, perdón es que no entendí.&lt;br /&gt;-         Dijiste no de nuevo.&lt;br /&gt;-         No.&lt;br /&gt;-         Sí…&lt;br /&gt;-         Bueno.&lt;br /&gt;-         Está bien. Arrancamos de nuevo. Es un juego. Vos haces de cuenta que entras en una tienda y que vas a comprar algo.&lt;br /&gt;-         ¿Algo como qué?&lt;br /&gt;-         Ropa.&lt;br /&gt;-         Ah.&lt;br /&gt;-         Podés decir lo que quieras, menos sí, no, blanco o negro.&lt;br /&gt;-         Ninguna de esas palabras.&lt;br /&gt;-         Ninguna.&lt;br /&gt;-         Ya entendí.&lt;br /&gt;-         Si las decís perdés, ¿arrancamos?&lt;br /&gt;-         Sí, dale, uh, dije sí.&lt;br /&gt;-         Sí, ya se que dijiste sí, pero no empezamos.&lt;br /&gt;-         No no empezamos.&lt;br /&gt;-         Bueno.&lt;br /&gt;-         Pará, si vos decís también perdés.&lt;br /&gt;-         No, yo puedo decir.&lt;br /&gt;-         ¿Y por qué?&lt;br /&gt;-         Porque el juego es así.&lt;br /&gt;-         Ahhh ¡que tramposo!!!&lt;br /&gt;-         No, es así el juego…&lt;br /&gt;-         Ahora no quiero jugar mucho.&lt;br /&gt;-         Dale vas a ver que está bueno.&lt;br /&gt;-         Bueno a ver…&lt;br /&gt;-         Empezamos. (Cambio de tono) Buenos Días ¿Qué desea usted?&lt;br /&gt;-         Ehh no sé, ¿qué tiene?&lt;br /&gt;-         Dijiste no.&lt;br /&gt;-         No.&lt;br /&gt;-         Volviste a decir no.&lt;br /&gt;-         …&lt;br /&gt;-         Pe.&lt;br /&gt;-         Ya perdí.&lt;br /&gt;-         Bueno arranquemos de nuevo.&lt;br /&gt;-         ¿Otra vez?&lt;br /&gt;-         Y sí, recién empezamos, es hasta que te acostumbres.&lt;br /&gt;-         Pero si me acostumbro gano.&lt;br /&gt;-         Y bueno, ¿no querés eso?&lt;br /&gt;-         Sí, pero si me dejás ganar gana cualquiera.&lt;br /&gt;-         Bueno dale, fue una oportunidad.&lt;br /&gt;-         Bueno empezá de nuevo.&lt;br /&gt;-         Hola, ¿qué desea señor?&lt;br /&gt;-         Ehh… ¿qué tiene?&lt;br /&gt;-         ¡Acá tenemos de todo! Remeras, medias… ¿necesita remeras?&lt;br /&gt;-         Ssss… Bueno sí.&lt;br /&gt;-         Dijiste sí.&lt;br /&gt;-         Pero lo dije después de bueno, no fue directo.&lt;br /&gt;-         ¿Y qué tiene que ver?&lt;br /&gt;-         No es lo mismo, porque me contuve.&lt;br /&gt;-         No pero no lo tenés que decir nunca.&lt;br /&gt;-         Mmm, bueno vamos una vez más, pero  desde donde estábamos.&lt;br /&gt;-         Está bien, ¿quiere ver las remeras señor?&lt;br /&gt;-         Ehhh, ¡por supuesto!&lt;br /&gt;-         Bien, me queda color blanco y negro, ¿cuál quiere?&lt;br /&gt;-         Ehhh, el blanco.&lt;br /&gt;-         Dijiste blanco.&lt;br /&gt;-         Uh, perdí de nuevo. ¿Pero qué querés que diga? ¡Si vos me decís que queda negro y blanco! ¡Pierdo sí o sí!&lt;br /&gt;-         Bueno, no te enojes, te la tenés que ingeniar.&lt;br /&gt;-         Que ingeniar ni ingeniar, ya perdí como siete veces…&lt;br /&gt;-         Bueno, una vez más, ya le estás agarrando la mano&lt;br /&gt;-         Uff a ver…&lt;br /&gt;-         Bueno, cuál quiere, ¿la blanca o la negra?&lt;br /&gt;-         Esa.&lt;br /&gt;-         Cuál, no le entiendo.&lt;br /&gt;-         La más clarita.&lt;br /&gt;-         ¿Y cuál es la más clarita?&lt;br /&gt;-         Esa.&lt;br /&gt;-         ¿Esta?&lt;br /&gt;-         Sí&lt;br /&gt;-         Perdiste.&lt;br /&gt;-         Uff, ¿definitivamente?&lt;br /&gt;-         Sí, esta vez sí.&lt;br /&gt;-         Y por qué ahora sí, y antes no.&lt;br /&gt;-         Volviste a perder.&lt;br /&gt;-         Si ya había terminado el juego.&lt;br /&gt;-         Te iba a dar otra oportunidad, pero perdiste de nuevo.&lt;br /&gt;-         Bueno, ahora al revés.&lt;br /&gt;-         No, ya me cansé, si perdiste como veinte veces.&lt;br /&gt;-         Por tu culpa.&lt;br /&gt;-         ¿Qué? Ahora me echas la culpa de perder.&lt;br /&gt;-         Si vos querías seguir jugando.&lt;br /&gt;-         Porque soy bueno.&lt;br /&gt;-         Andate a la *******&lt;br /&gt;-         Ehhh, que mal perdedor. Bueno dale, jugamos una vez más.&lt;br /&gt;-         Bueno yo vendo.&lt;br /&gt;-         Dale.&lt;br /&gt;-         En esta tienda no se puede decir si….&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-6309991586243343979?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/6309991586243343979/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=6309991586243343979' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/6309991586243343979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/6309991586243343979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/02/la-tienda-de-los-colores.html' title='La tienda de los colores'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-1778296218285397447</id><published>2009-02-16T15:05:00.000-08:00</published><updated>2009-02-16T15:14:49.760-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sexos opuestos'/><title type='text'>Diccionario de ex</title><content type='html'>Como no podía ser de otra forma, dedicado a mis amigas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido a la gran concurrencia de dudas, tanto de nuestros lectores de sexo femenino como del masculino, la Real Academia Española ha decidido incorporar a nuestros diccionarios un archivo ad hoc que incluye la variedad específica, con el debido respeto que el tema acusa,  de personas con las que un individuo ha concluido una relación amorosa, y que pasan a ser llamados ex. Con el fin de servir a la ciencia y a las humanidades, les brindamos  esta  exhaustiva enumeración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ex: término que permanece en el idioma castellano, proveniente de la preposición del Latín, que indicaba los significados de, desde, con lo que se pretende distanciar al individuo nombrado y señalar que el vínculo amoroso perteneció al pasado, independientemente del presente. Encontramos en el registro oral las siguientes categorías que se incluyen dentro del término:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Boomerang: por algún extraño motivo siempre se vuelve para un encuentro furtivo y veloz, pero periódicamente recurrente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buen amigo: la relación nunca funcionó, y la atracción física nunca fue demasiado elevada, o se pulverizó por completo. Queda entonces una hermosa y franca amistad. Cuidado con confundirlos con cierta variante de pegajosos, que de ser necesario, se camuflan en esta categoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cristo: se lo creía muerto, pero aparece al cabo de un tiempo renovadísimo y mucho más feliz con otra pareja.  Suele aparecer de lo más sonriente en algún evento social o espacio público, presentar a su nueva compañía, y retirarse con alguna frase como: “nos estamos viendo” o “qué gusto verte”.Se le desea lo peor al igual que al villano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dandy: se lo suele reencontrar en fiestas o circunstancias propicias, en las que el sujeto despliega una galantería asombrosa. Aunque nunca  piense realmente en reconquistar al antiguo amor,  insistirá en insinuaciones sobre lo atractivo que se encuentra uno,  lo agradable que es el reencuentro, o los hermosos recuerdos que se  comparten. A pesar de que se lo olvide a los cinco minutos (Si el recuerdo es tan bueno, la relación no fue muy trascendente. Suele suceder con los amores de adolescencia.), éste deja a la persona de  muy buen humor y con una abierta sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escombro: verlo da muchísima pena. Afirma que ha caído en ruina desde el corte de la relación, y se pasea dando lástima frente a todas las amistades comunes.&lt;br /&gt;                                                  &lt;br /&gt;Ídolo: por ser un ex tan lejano, y porque la  relación no concluyó con violencia explícita ni objetos voladores, se lo recuerda como un héroe, y se lo tiene como paradigma de buena relación. El ídolo suele caerse con un buen refresco de la memoria. Se incluyen en este ítem también los noviazgos de adolescencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Muleta: resulta muy molesto de usar, pero  ayuda a movilizarse, dadas  las condiciones nefastas  en las que se encuentra el afectado emocionalmente (malas rachas, invisibilidad para el otro género, etc.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Payaso: volver a verlo resulta una muy fuerte conmoción. Uno se pregunta cómo pudo haber sostenido una relación con esa figura arlequinesca, pesada, o por variadísimos motivos impresentable. Se evitará ser reconocido a toda costa por dicho sujeto, en la penosa circunstancia de un encuentro casual. Ocultará fotos, o cualquier testimonio que pueda relacionar a ese individuo con sí mismo. Incluso hay quienes niegan la existencia de aquella relación, o la pormenorizan, transcurridos los suficientes años como para poner en duda la aguda memoria de los crueles amigos. De esta situación se rescatan frases como: “Nooo, con la gorda nunca pasó nada”: “¿Qué? Naaaa, lo del chueco fue algo pasajero”: “¿Quién? Ah, no, ni me acordaba. Creo que nos vimos una o dos veces”; “¿Qué me presentó a los viejos? Cualquiera!!!!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pegajoso: busca cualquier motivo para tener una interacción física o mental con la anterior pareja. Es proclive a buscar activamente medios virtuales de comunicación: msn, facebook, mails, mensajes de texto. Incluso podría frecuentar secretamente la propia casilla sin que uno ni siquiera lo advierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prócer: desde que la relación ha concluido, se convierte en un héroe para toda la familia. Todos lo mencionan en algún asado, reunión, o mate de cocina. Suele ser una actitud muy común en suegras (que levantan al santo porque ya está muerto), o de abuelas, que nunca llegan a enterarse de los hábitos que tenía el “buen chico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reciclable: ha transcurrido muchísimo tiempo en el cual, o se ha curado milagrosamente de los males que provocaron la ruptura, o la persona reincidente los ha olvidado (de ahí frases famosas como: “no cambiaste en nada”; “seguís igual que siempre”; o “ahora recuerdo por qué te dejé”), o los años  han beneficiado al antiguo candidato con dinero o cirugías estéticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Villano: es el culpable de todas nuestras actuales desgracias. Se intenta perjudicarlo con gualichos, brujerías y todo tipo de supersticiones. Pierde su nombre para pasar a ser “el innombrable”. Cualquier mención casual o accidental desemboca en una explosión de improperios e insultos hacia él y toda su familia. Se le desea siempre una ruina igual o peor a la propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gato negro: verlo, oír su nombre, o encontrarse casualmente con una prenda suya, da mala suerte. No se lo odia, ni se lo recuerda habitualmente. La vida transcurre lenta y agradable, hasta que algún indicio de su persona confirma el mal agüero. Suele llamar previamente a un examen, o preguntar por alguna amiga(a la que le sucederá algo), o aparecer por la calle antes de una entrevista. Las repetidas situaciones, finamente inventariadas, hacen que aunque esta persona sea de lo más agradable, se le tema, y se intente ahuyentar con todo tipo de cábalas, señas (tocarse testículo o pecho izquierdo) o talismanes contra la mala suerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: Este archivo está en confección, y puede ser sometido a futuras revisiones y mejoras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-1778296218285397447?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/1778296218285397447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=1778296218285397447' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1778296218285397447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/1778296218285397447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2009/02/diccionario-de-ex.html' title='Diccionario de ex'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-6017621002499339429</id><published>2008-09-25T15:58:00.000-07:00</published><updated>2008-09-25T15:59:10.384-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juegos de Infancia'/><title type='text'>La calesita</title><content type='html'>Todavía recuerdo esas tardes de sábado soleado en que el tío Luis nos pasaba a buscar para ir a la calesita. Todo era divertido: ir por la calle, contar las baldosas, caminar de a pasos largos o de a pasos cortos, hacer mini carreritas con mis hermanos. Tengo grabada la imagen de la calle soleada, los Siempre Verde destilando su perfume, esas semillas que se deslizaban en el aire como un avioncito (¿se acuerdan?), y esas plantas con la flor roja chiquitita que se te pegaba en el dedo.&lt;br /&gt;En fin, me acuerdo que la idea de salir de paseo era de por sí atractiva, y todo el trayecto me llenaba de felicidad. Lo que no entendía muy bien, era por qué al tío se le había metido en el coco que la calesita me gustaba. Llegábamos a la galería y ya me llegaba un sonido aturdidor  de la cantidad impresionante de chicos amontonados en un lugar húmedo y chico.  Había que apurarse a subirse, porque sino te quedaban, o los lugares más feos, o los de chiquitos, como esos coches bajitos que no se movían. Por algún extraño motivo, Don Alberto te mostraba la sortija que, cuando la querías agarrar te la sacaba, y cuando no la querías te la ponía desprevenidamente en la mano. Después de la segunda vuelta, ya empezaban a agarrarme unas nauseas terribles, que se volvían una fatalidad cuando la sortija de don Alberto me daba una vuelta más de yapa. En fin, nunca me bajaba super feliz de la calesita, sino más bien  medio boleada. Psaba un buen rato hasta que se me fuera  esa sensación de que no había piso. Sin embargo, el tío tenía siempre una expresión de satisfacción, de deber bien cumplido.&lt;br /&gt;Así se repetían estas salidas, y cuando el tío venía a buscarnos con una sonrisa de oreja a oreja, yo ya sabía que nos iba a llevar a la calesita.&lt;br /&gt;Un día de estos, mientras daba la vuelta arriba de un pato gordito, me di cuenta de que el tío seguía algo con la mirada, no a mí, ni a mis hermanos; apoyaba los ojos en  un   caballito blanco, que nadie había ocupado. Ese día entendí que el tío también aprovechaba para subirse a la calesita, aunque fuera nomás con los ojitos brillosos.&lt;br /&gt;¡Qué lindo cuando llevábamos al tío Luis a la calesita!&lt;br /&gt;                                                                                         Una antigua niña&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-6017621002499339429?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/6017621002499339429/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=6017621002499339429' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/6017621002499339429'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/6017621002499339429'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2008/09/la-calesita.html' title='La calesita'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-143259365408697224</id><published>2008-09-25T15:55:00.000-07:00</published><updated>2008-09-25T15:58:02.732-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Juegos de Infancia'/><title type='text'>Decepción de piñata – memorias de una madre marxista</title><content type='html'>Todavía pienso y repienso en la imagen de los chicos amontonándose como hormiguitas debajo de la piñata. Se me mezclaron en una sola imagen los recuerdos de mis cumpleaños de infancia con la experiencia “piñatera” que mi hijo Martincito, ya a sus cuatro años, empieza a tener.&lt;br /&gt;Inevitable no recordar que el tiempo se suspendía, y todo era mirar la piñata, esperar a que se  rompa, especular en qué lugar caerían más juguetitos o golosinas. Lo cualitativo y lo cuantitativo se cruzaban  invariablemente en un perverso sistema de disconformidad. Aquel broche de oro de los cumpleaños era el estallido final de las batallas (disfrazadas bajo la amena forma de “juego”) transcurridas durante la fiesta.&lt;br /&gt;Insisto, recuerdo muy pocas veces haber salido feliz de ese tensionante episodio. Cuando agarraba muchos juguetes, seguro que eran de esos “para varones”. Mientras una nena tenía un peine rosa, o un trompo, yo tenía un avioncito y un auto, o alguno de esos objetos sin forma existente diseñados especialmente para este  juego. Si tenía muchos caramelos, seguro que éstos eran del gusto “feo”, por lo tanto, imposibles de intercambiar en el trueque posterior (junto a los juguetes de plástico sin forma definida). Esto no era una simple fatalidad, sino que tenía su  fundamento. Los juguetes y caramelos que yo juntaba eran ya el desperdicio, lo que había sido rechazado por los niños hábiles de la fiesta, que se iban a sus casas felices y victoriosos, mostrando a sus padres sus trofeos de fiesta. Recuerdo que la piñata me dejaba siempre un aire de “próxima vez”, cuando no algún lagrimón espeso.&lt;br /&gt;Todo esto se me vino a la cabeza ayer, cuando Martín exploró por primera vez esa siniestra rueda de la fortuna para niños, en el cumpleaños de su primo. Pobre piojo, vino angustiado con las manos casi vacías, los cachetes rojos y los brazos moretoneados por los tirones de los nenes más grandes. Esa mirada demasiado conocida me partió el alma.&lt;br /&gt;Me salió decirle:&lt;br /&gt;-         Pipi, no te preocupes, los bienes materiales no son lo importante de la vida.&lt;br /&gt;Con sus cuatro años y medio, no tenía la menor idea de lo que significaba esa enroscada frase, pero intuitivamente relacionó “bienes materiales” con la miseria de plástico informe que llevaba entre las manos.  Me miró con bronca y me despachó:&lt;br /&gt;-         Vos porque no jugaste y no tenés nada.&lt;br /&gt;No supe qué responderle. Con alguna madre cómplice, creo que repetimos el lugar común de decir que las piñatas deberían tener juguetes “igual de lindos”, pero en seguida caímos en la cuenta de que los más fuertes igualmente agarrarían más juguetes.&lt;br /&gt;Cuando salimos de la fiesta, le prometí en tono maduro a Martín que para su cumpleaños no habría piñata, sino que todos se irían con una bolsita con la misma cantidad de juguetes, incluso podríamos armar unas para nenas y otras para nenes, según sus preferencias. Pero Martín…&lt;br /&gt;-         ¿Estás loca mamá? Para mi cumpleaños quiero la piñata más grande de todas, y yo voy a estar en el medio, y vos la vas a romper cuando yo…Dejé de escucharlo, y hasta que llegamos a casa, caminé con la vista perdida, pensando con tristeza en la utopía comunista que la educación de mi hijo ya no lograría alcanzar…&lt;br /&gt;                                                              Firma: una madre marxista&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-143259365408697224?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/143259365408697224/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=143259365408697224' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/143259365408697224'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/143259365408697224'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2008/09/decepcin-de-piata-memorias-de-una-madre.html' title='Decepción de piñata – memorias de una madre marxista'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-185590364996800029</id><published>2008-06-22T19:00:00.000-07:00</published><updated>2008-09-25T16:02:07.805-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sexos opuestos'/><title type='text'>Alerta al caro cuore</title><content type='html'>Esta nota está destinada principalmente a las señoras y señoritas, de toda edad y todo credo. Solapadamente, a los hombres, para que sepan que algunas mujeres estamos al tanto de la alarmante situación.&lt;br /&gt;El tema que me hace levantar la pluma, alzar el lápiz, sacudir la birome, o teclear a lo pavote es más que delicado. Me cuesta entrar en tema, y caracoleo con las palabras nomás de pura vergüenza para entrar en la cuestión. ¿Cómo hago para expresar mi seriedad, mi preocupación, mi científica información sobre el asunto? Nomás largue, ya me van a andar chacoteando. No me importa. Largo. La cosa es bastante grave como para achicar ante las críticas de los siempre incrédulos.&lt;br /&gt;En fin, existe, en materia de lo sexual, una finísima cantidad de detalles en los que hombres y mujeres definen su temperamento. No me referiré a asuntos tan comentados y banalizados, referentes a tamaños, duraciones, cantidades y cualidades. Sólo hablaré del pequeño instante en que el hombre se atreve, con pasión, ternura, o gran desesperación, a desabrocharle el corpiño a la mujer. Sépase, las mujeres pueden evaluar la experiencia masculina en este exquisito detalle, sin siquiera ser tocadas en un solo centímetro de piel.&lt;br /&gt;Entrando en materia, existen cuatro clases de hombres deducibles a partir de esto. Los primeros, son los iniciados o principiantes, que descubren en el momento crucial, que el corpiño está aferrado a la joven según un complejísimo sistema de “cositas que se abrochan”, que deben ser por lo menos quinientas. El joven fingirá ocultar su desesperación besando a la amada o poniendo cara de nada. Pero en su mirada clavada en el techo de la alcoba se leerá su profunda desesperación. La doncella, si en ese instante decide completar el ritual con el joven inexperto, puede dejarlo probar unos cinco minutos y luego, con una sonrisa de “no pasa nada, yo tardé muchos años en aprender a abrocharme esto (y todavía a veces me cuesta)”, realizar personalmente la tarea del “desabroche”. Algunas mujeres, luego de varias ocasiones, hasta se han animado a tomar la prenda, mostrarle al joven el complejo mecanismo y repetir la operación una y otra vez hasta que el hombre es un experto. Esto no es muy recomendable, ya que por lo general, el amante, ni bien se convierte en un experto, abandona por pudor a la dama “iniciadora”.&lt;br /&gt;La segunda clase, es de los que logran la tarea luego de un notable esfuerzo. La dama nota a primera vista que él no es virgen, o por su edad, o por la velocidad con que el hombre movió sus manos sobre el cuerpo de la mujer. Pero un leve nerviosismo, unas gotas de sudor en la frente, y tal vez una mirada remotamente parecida a la del joven de la primera vez, revelan que “no domina tan bien el tema”. En ese caso es preciso dejarlos operar, ya que facilitarles la tarea quebraría su orgullo. Es posible que estos hombres hayan sufrido un largo período de abstinencia, o hayan tenido experiencias remotas y aisladas. Suele suceder también con hombres que hayan estado mucho tiempo con la misma mujer, y se estén enfrentando sorpresivamente con una nueva marca de lencería. La dama puede aceptar la adaptación con resignación, o en el último caso, cambiar las marcas de corpiño hasta dar con la que usaba la amante anterior. Esto último no es recomendable. En primer lugar porque se puede ir al demonio el presupuesto en esta búsqueda desesperada. En segundo lugar, porque hallar la lencería indicada puede causar reminiscencias en el amante, y provocar una repentina reconciliación con el amor del pasado.&lt;br /&gt;La tercera clase es de los que han entrenado sus manos con una habilidad inusitada. Un breve repique de dedos en la espalda, y la prenda ya se abre bondadosamente. En el gusto de las mujeres dejo la preferencia por este tipo. Se entiende que han lidiado con todo tipo de corpiños, modelos, y marcas. Nacionales e internacionales. Su conocimiento de la causa deja a las mujeres entre la admiración, la perplejidad y un miedo feroz a los cuernos.&lt;br /&gt;Pero existe también una cuarta clase, la que me impulsó a repiquetear el teclado, la que me trajo con vueltas y vueltas hasta este punto, y los hizo pasar por catálogos harto conocidos. Hay una clase de hombres cuyo poder libidinoso, cuya ansia instintiva, cuya pulsión egoísta los ha llevado fuera de los límites establecidos. Son los que por la calle, en reuniones sociales, actos oficiales, e incluso en alguna clase, logran con su mirada desabrochar los corpiños. Sí señoras, estos hombres, los “desbrochacorpiños”, pueden con la mente realizar el sutil trabajo, dejando a la dama, muy joven o muy vieja, preferentemente tetona, aunque no es requisito excluyente, en una embarazosa situación. He aquí algunos testimonios:&lt;br /&gt;“Yo iba en el colectivo, parada. El bondi estaba lleno. Venía re colgada escuchando el mp3 cuando de repente se me desabrochó el corpiño. Nadie se dio cuenta, pero a una le parece que todo el mundo lo nota. Te ponés colorada y empezás a traspirar y a mirar para todos lados. Sabés que no podés cruzar las manos para atrás y tratar de abrochar porque ahí sí que se nota, así que no te queda otra que seguir así, hasta que llegues a tu casa, o puedas entrar a un baño, que se yo. El tema es que tenía un corpiño que es re duro, y me sorprendió. Empecé a mirar paranoica para todos lados, pero nadie me miraba, estaban todos en la suya. De repente me di cuenta de que un tipo que estaba adelante de todo, me miraba entre la gente. Tenía como una sonrisa. No sé. Me pareció que se daba cuenta y que lo disfrutaba. Cuando vio que lo miraba se hizo el pavo, pero yo sabía que cada tanto me miraba y se reía”. (Testimonio de Laura, joven “tabla”de veintipico, de Villa Urquiza, camino al centro)&lt;br /&gt;“Estaba hablando con mi jefe, un hombre muy serio, cuando de repente baja la mirada a la altura de mis pechos, y sin más ni más, se me desbrochó el corpiño. Yo me puse muy nerviosa y busqué excusas para terminar rápido la conversación. Él, como si nada. El tema es que comentando el papelón con unas compañeras de trabajo, confesaron que les había pasado lo mismo. Nos quedamos heladas, y después de eso, entrábamos con escotes a la oficina del jefe a ver si pasaba de nuevo. Pero se ve que se avivó, y nunca volvió a pasar nada.” (Maribel de Quilmes, una treintañera provocativa)&lt;br /&gt;“Estaba dando clases cuando de repente pasó. Me puse nerviosa, pero traté de que no se dieran cuenta. De repente veo en el fondo, un alumno que me miraba muy fijo, con una expresión rara. No sé, pero en algún momento se me cruzó que el pibe había provocado maliciosamente el incidente.” (Eleonora, profesora de Teoría y análisis en la facultad de Filosofía y Letras)&lt;br /&gt;A esta altura, o se aburrieron, o piensan que estoy loca. Se burlarán, se reirán, pero sé que nadie es profeta en su tierra. Sepan las mujeres que si les sucede el accidental desabroche en un lugar público, realmente nadie lo nota. Pero si buscan atentamente entre la multitud, tal vez encuentren una mirada buscona, llena de deseo, que entre la admiración y la curiosidad ha provocado el fatal accidente.&lt;br /&gt;Para servir a la sociedad,&lt;br /&gt;una científica anónima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-185590364996800029?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/185590364996800029/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=185590364996800029' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/185590364996800029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/185590364996800029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2008/06/alerta-al-caro-cuore.html' title='Alerta al caro cuore'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6588081505227305248.post-3738806469918685205</id><published>2008-06-22T17:14:00.000-07:00</published><updated>2008-09-25T16:02:39.091-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Sexos opuestos'/><title type='text'>Carta a un piropeador...</title><content type='html'>Estimadísimo señor de la esquina:&lt;br /&gt;No sabe usted lo que significan para mí sus palabras matutinas. No me malinterprete: esto no es un “me gustás”, ni nada parecido. Supongo que en su recorrido usted desperdiga su “buen día, bonita” o “buen día bombón” por medio ciudadela. No me importa. Usted me hace bien. No sé a las demás. Capaz que ellas se ofenden. Bueno, yo no. Y no tiene nada que ver con sentimientos encontrados. No le conozco la cara y jamás buscaría encontrar sus ojos con los míos. No soportaría que la cosa se pasara de castaño oscuro. Que de ese saludo inofensivo, pasajero, usté se vaya poniendo confianzudo, pesado, molesto, hasta llegar al decime tu nombre chiquita, que no sé qué, que cuándo nos vemos, o se anime a pronunciar una barbaridad de esas que sí molestan, y yo termine insultándolo y mandándolo a la reputísimaqueloreparió. Bien, no soy tonta. Sé que apenas un gesto de aliento puede desencadenar una serie de hechos irreversibles, más para mí que para usted. Porque repito, no soy ingenua. No sé a cuántas (y realmente no me importa) les tira en la cara el buen día bonita, cuántas pasan por su lado, por casualidad o por obligado recorrido. No sé si soy su preferida, una más, o la única piropeada. Sé que sus palabras me hacen sentir en efecto linda, mirada, observada. Paso, y usted no tiene perfume, ni facciones. Apenas fijo la vista en su overol celeste. Usted no sabe que yo me siento tan bien. Porque no lo miro, no hago gestos. Tampoco lo rechazo, claro. Tampoco lo miro mal, tampoco lo insulto. No sé si usté es un intuitivo de las almas femeninas o un animal de impulsos masculinos. La cuestión es que yo puedo sentirme triste, arrugada, abatida, fea. No importa, todas las mañanas, o casi todas, cuando la casualidad nos cruza en el mismo instante, opera el milagro. Por un instante soy linda, observada, increíblemente atractiva. Esa esquina desvencijada me devuelve el mejor de los espejos, desmintiendo todos esos otros en los que me veo gorda, cansada, grotesca.&lt;br /&gt;Le decía, usted no lo sabe, y no se lo puedo mostrar porque ya ve cuáles serían las consecuencias. Usted pasa y yo, rictus en la cara. Pero cuando su espalda ya se eclipsa con la mía, cuando usted ya está pensando nuevamente en el trabajo, en el clima del día, o en la próxima doncella, una sonrisa amplia, radiante y plena se me dibuja en la cara.&lt;br /&gt;Nunca lo sabrá, pero gracias.&lt;br /&gt;La mujer del tapado a cuadros&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6588081505227305248-3738806469918685205?l=veredasrotas.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://veredasrotas.blogspot.com/feeds/3738806469918685205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6588081505227305248&amp;postID=3738806469918685205' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/3738806469918685205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6588081505227305248/posts/default/3738806469918685205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://veredasrotas.blogspot.com/2008/06/carta-un-piropeador.html' title='Carta a un piropeador...'/><author><name>veredas rotas</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03588950164327642479</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='24' height='32' src='http://2.bp.blogspot.com/_P8zEwe6AcSA/ShmIYIXaX2I/AAAAAAAAABM/h2ptKVA_uZs/S220/GetAttachment.aspx.jpeg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
